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Mujer invidente en Oaxaca crea piñatas en la oscuridad

mujer invidente
Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

Citlalli López Velázquez 

Sus manos son la guía y su corazón el motor. Haber perdido la vista no la ha detenido y hoy, a través de la elaboración de piñatas, Erika Elizabeth refleja una historia de lucha y esfuerzo.

Ella habita en una casa ubicada en San Martín Mexicapan, una enfermedad la llevó a quedar en penumbras.

Aunque en un inicio la envolvió la tristeza. Hoy, tiene una inspiración para seguir adelante.

“Esta es la primera vez que elaboro piñatas. Fue propuesta de mi hermano. Teníamos la idea de hacer algo para tener ingresos y pensamos que esta sería una buena forma. Mi hermano, mis primas y mi mamá me apoyan. Todos se involucran”, explica.

Erika tiene glaucoma y diabetes, por ello poco a poco perdió la vista. Sentada en el patio de la casa ella toma pedazos de periódico y va forrando la olla de barro. Coloca el engrudo y moldea el periódico hasta dejarlo bien adherido.

Al tacto calcula la posición de los conos y una vez armadas pasan al decorado el cual se hace con la ayuda de sus familiares.

“Yo disfruto todo el proceso. Me gusta que me digan qué colores tiene, me gusta que me describan cómo van quedando. Mi familia es todo para mí porque me han ayudado a elaborar mis piñatas y me apapachan”.

El negocio de piñatas fue abierto en plena pandemia, pero a pesar de ello ha sido exitoso dado que la navidad es una tradición que reclama este elemento importante en cada fiesta.

En su origen, la piñata sirvió como un instrumento evangelizador de los españoles hacia los pueblos indígenas de México. Cada uno de los pocos representaban los siete pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia, pereza) y sus colores brillantes simbolizaban la tentación que había que vencer.

Con el tiempo las piñatas se volvieron esencialmente en el elemento que adorna y brinda alegría durante las posadas.

“Esto es un apoyo económico y por otra parte fue una actividad para Erika porque por la enfermedad que tiene estaba muy decaída, deprimida, sin ganas de trabajar y esto he visto que la motiva. Desde temprano esta atenta con las ollas, empieza a poner el engrupo, el papel y me da gusto por ella”, explica la madre de Erika.

Cada piñata requiere entre una hora y hora y media sobre todo porque hay que esperar el secado del engrudo.

Si deseas comprar una piñata puedes adquirirlo en Calle Emiliano Zapata número 704 colonia Estado de Oaxaca en San Martín Mexicapam.   

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