Citlalli López Velázquez
Al menos una decena de policías municipales detuvieron a dos niños no mayores de diez años que vendían dulces en la capital de Oaxaca.
Las imágenes tomadas por transeúntes la noche del martes muestran cuando uno de los menores de edad llora asustado debido a que los elementos intentan subirlo a la batea de la patrulla.
El video fue captado en el Centro Histórico y registra a elementos a bordo de la unidad 195.
Ante un presunto abuso de autoridad, la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) abrió el expediente DDHPO/0570/(01)/OAX/2022.
Además, solicitó al municipio capitalino un informe sobre los motivos del aseguramiento, la situación jurídica de los niños, los protocolos y criterios por los cuales se realizaron estas acciones, así como las medidas implementadas para la atención y protección inmediatas para los menores de edad, el lugar en donde fueron resguardados, así como las acciones interinstitucionales realizadas para la atención del caso.
A la Fiscalía General del Estado le solicitó iniciar la investigación correspondiente en caso de que los niños estén siendo víctimas del delito de trata de personas en su modalidad de explotación de trabajo infantil o el delito que se configure.
Mientras que a la Procuraduría Estatal de Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Oaxaca (Prodennao), le requirió llevar a cabo acciones para el diagnóstico de la situación de vulneración, para garantizar la protección y restitución integral de los derechos de ambos niños.
Consultado al respecto Rafael Bucio, exdirector del Centro de Apoyo al Niño de la Calle de Oaxaca A.C (Canica) y especialista en el tema de niñez, señaló que de ninguna manera se puede justificar la detención de un menor de edad por realizar una actividad que en el sentido estricto no es un delito.
“Es a todas luces un abuso de autoridad sobre todo en el contexto que vivimos y la labor para que la que está la policía que es para garantizar la seguridad de la ciudadanía; en este sentido la actividad que realiza el niño no representa un riesgo más que para sí mismo, en todo caso el problema no se resolverá a través de la intervención policial, sino a través de políticas que puedan resolver las necesidades de las familias que se ven obligadas a incorporar a los niños al trabajo en calle”.
