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“El collage como un ejercicio de libertad”: César Mayoral en Oaxaca

César Mayoral Figueroa
Foto(s): Carina Pérez García
Carina Pérez García

Del artista visual y poeta chileno Ludwig Zeller (1927-2019), César Mayoral recuerda enseñanzas y sobre todo el empuje que le dio para que comenzara a hacer collage. A quien recuerda entrañablemente como el último de los surrealistas, maestro y amigo, lo conquistó para que en esta técnica volcara aquello que incluso él no sabía que llevaba adentro. 

“El collage como un ejercicio de libertad” es el no título que nombra a la exposición de 60 collages, autoría de César Mayoral, que se pueden apreciar en la Galería Arte de Oaxaca. La frase no sólo remite a una cita del poeta Ludwig Zeller, quien se afincó en Oaxaca las últimas décadas de su vida, sino que confirma a esta técnica como ilimitada en su propio territorio, en el que cada autor se puede dejar ir libremente.

“Hay una frase con la que Ludwig lo ilustraba muy bien: 

“cuando el animal del cuerpo se sube a la cabeza, el corazón estalla”. 

En entrevista, César Mayoral comparte lo para él es el collage: 

 “poner en acto lo que uno trae adentro, lo que uno no sabe que trae”.

De toda su prolífica producción de collages, en esta galería se exhiben sólo 60, de los más de 200 que ha creado. 

“Una buena parte no está conmigo, algunos los tienen coleccionistas en Sudamérica, Norteamérica y Europa”, refirió. 

Apuntó que la muestra fue una invitación que le deba a dos personajes centrales en su vida. César Mayoral afirma que quien lo impulsó por el collage fue directamente Ludwig Zeller, pero también su fraternidad con Francisco Toledo (1940-2019)

“Quien fue mi hermano adoptivo, con quien conviví todos los años”. 

Estas visiones y tiempos que César Mayoral plasmó en el collage estarán exhibidas a lo largo de un mes en la Galería Arte de Oaxaca. Confesó que al ver esta obra expuesta, le reafirma la confianza de que el collage no ha sido una simple diversión en su vida, sino algo más valioso. 

“Cuando uno está frente a una obra de arte, tiene dos opciones: irse, si no nos gusta -pero no sabemos de qué nos perdemos-, y la segunda: detenerse frente a la obra y tratar de pensar cómo sería la persona a la que le gusta una obra”. 

 

Espejo de pasiones y demonios de su mente

 

Rosa Mayoral, historiadora del arte e hija del autor, escribe

“¿Qué somos sino trozos de carne con una conciencia regida por deseos y temores, con el tiempo contado? César Mayoral (Nochixtlán, Oaxaca, 1940), ha relatado haber leído miles de libros a lo largo de su vida. Su obra es un encuentro con el espejo de sus pasiones y los demonios de su mente”.

Describe a su padre: “De formación médico y filósofo, amante del arte y la política, ha dedicado la mayoría de su vida a la pasión que desbordan sus manos, manos que salvan, que curan y crean, que sostienen pequeñas pinzas en un quirófano y pequeñas tijeras en su collage, que también son capaces de destrozar pequeños lienzos que, adheridos al papel, simulan un gran mar en movimiento o un viento que circula atrapando-nos al mirar su obra, es decir: manos que en cualquiera de sus intenciones; crean”.

La historiadora del arte refiere que el público podrá observar en cada una de las piezas, personajes en su mayoría desmembrados y se pregunta: ¿qué más seríamos sino los restos que nos va dejando la vida con sus maravillas y atrocidades?. 

“El collage de Mayoral y estos pedazos que se unen y se separan como si fueran el compás de una obra musical, nos inmerge en su  mundo obsesionado por el descubrimiento. Su obra construye y deconstruye escenarios surrealistas cargados de cuestionamientos que habitan en su mente, intencionados de respuestas, otra de sus pasiones”. 

Indica que en cada uno de los collages se pueden conocer o reconocer a personajes que ocupan la mente y corazón del autor, como su amigo Francisco Toledo o la admiración a la figura del subcomandante Marcos, la cultura japonesa y el interés por el Psicoanálisis.

“Son tantas sus pasiones que son obsesiones en su vida y en su obra, basta de detalles como la cirugía, su curiosidad por otras culturas, su constante cuestionamiento a la vida, y su particular estilo salpicado de otros artistas que fueron inspiración, amigo o mentor, como mucha de su obra en blanco y negro que es producto de su amistad con Ludwig Zeller, quien consideraba el collage como una forma de poesía visual”.

Rosa Mayoral concluye que:

“En esta faceta de Mayoral se puede observar el peso de su uso sobre el inconsciente, su versión psicoanalítica del collage a la Zeller. Que no distan uno del otro, pues ¿qué es la poesía sino la expresión escrita del inconsciente?”.


¿Cuándo y dónde?
En curso, en Murguía 105, Centro, Oaxaca de Juárez. De lunes a sábado, de 10:00 a 15:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

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