SAN BLAS ATEMPA, Oaxaca.- El bordado artesanal es un oficio que ha sido transmitido a través de generaciones y ha dado la oportunidad de generar una atractiva fuente de ingreso a familias de la región del Istmo.
Este oficio tiene gran demanda en la región, dadas las festividades que continuamente se llevan a cabo; es útil para dar el toque mágico a las festividades religiosas y de otros tipos.
En San Blas Atempa vive la artesana Lorena Zacarías, bordadora y tejedora tradicional; ella aprendió esta labor desde muy pequeña, con paciencia y dedicación encontró en esta actividad un medio para ganarse la vida.
Lorena y su hermana trabajan el bordado artesanal en sombreros, bolsas, joyería, huipiles en cadenilla, rabonas, guayaberas, blusas, y todo lo que tiene que ver con artesanías.
La artesana afirma que no sólo realizan el bordado en ahuja chica, sino también el tejido con ahuja de gancho grande, que dan a los acabados un toque distintivo.
Aprendió a bordar cuando tenía 12 años, veía cómo sus hermanas elaboraban los bordados, ellas aprendieron de otras que ya sabían todas las técnicas. Ahora, el bordado se ha vuelto un negocio familiar.
Asegura que de manera personal le gusta el bordado, pues cuando está por terminar un huipil y ve la forma en que se combinan los colores, el diseño y todo lo que conlleva la mano de obra al realizarlo se siente satisfecha y más cuando termina el producto y lo entrega al cliente.
En cada cliente que llega, se da cuenta que les gusta el trabajo que realiza con su hermana; se siente con más ánimo de hacer lo que tanto le gusta, y da una oportunidad de obtener un ingreso familiar, expresa.
Agregó que son tres integrantes de la familia los que se dedican al bordado, pero sólo ella y su hermana Yolanda se asociaron para emprender un negocio.
El bordado a mano es el de mayor demanda, aunque hay temporadas altas y bajas. La mayor venta se presenta cuando hay fiestas, este fin de año es probable que sí haya ventas, precisa.
