Aranza Abad Gómez / Fotos: Agencias
¿Te has preguntado cómo la violencia en los noviazgos afecta tu futuro? La gran mayoría de mujeres han pasado por una oscura etapa que algunas veces se ha convertido en un estilo de vida donde son violentadas por su propia pareja. Éstas suelen iniciar durante los noviazgos en la adolescencia, en la cual son más vulnerables a tener una pareja que las maltrate, ya que, al ser jóvenes e inexpertas, son más fáciles de manipular ya que suelen confundir el amor con el maltrato, el cliché del romance adolescente.
En Oaxaca, el 67.1% de las mujeres desde los 15 años, han tenido la experiencia de sufrir violencia, y de ese porcentaje, el 39.1% han sido violentadas por su propia pareja, según el INEGI, basándose en la Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH). Desafortunadamente, menores de edad forman parte de ese porcentaje. El que estas sufran violencia en su relación “amorosa” es tan común que de alguna u otra forma todos tenemos conocidas que pasaron por esa etapa, e incluso hoy en día la siguen viviendo.
Al conversar con algunas mujeres que han vivido la violencia dentro de sus anteriores relaciones amorosas, se evidencia la crudeza de esta realidad, ya que sus testimonios revelan la frecuencia con la que la violencia se mezcla en estas relaciones, demostrando que este fenómeno es más común de lo que muchos imaginan. Los siguientes testimonios muestran cómo la violencia psicológica en los noviazgos llega a afectar gravemente. Estos pertenecen a jóvenes que hoy en día ya no forman parte de esa violenta relación, sin embargo, les dejaron una huella en su vida.
Ana, una joven que vivió una relación tóxica, nos compartió su experiencia detallando los primeros signos de violencia que notó en su relación de noviazgo: “Sufrí violencia psicológica ya que él era muy narcisista. Siempre me manipulaba, y había veces que me trataba bien y otras me trataba mal, llegando a confundirme. Esta dinámica se prolongó durante los 4 años que estuvimos juntos”.
Al preguntarle sobre los obstáculos que enfrentó al intentar buscar ayuda o apoyo, Ana nos reveló: “No busqué ayuda porque no lo creí necesario. Nunca llegó a pegarme o dañarme físicamente, sino psicológicamente”.
La violencia afectó profundamente la salud mental y emocional de Ana. Ella nos cuenta: “Me hacía dudar de mi cuerpo. Él decía que era bonita, pero sus acciones contradecían sus palabras, ya que veía a otras mujeres mientras estaba conmigo”.
Cuando le preguntamos sobre los pasos que tomó para salir de esa relación y buscar ayuda para superar la situación, Ana compartió: “Desde que noté las primeras señales de violencia, quise dejarlo, pero no sabía cómo decírselo. Estaba atrapada en un círculo vicioso en el que un día me trataba bien y al siguiente mal. Eso dificultaba tomar la decisión de terminar la relación".
Hablamos también con Frida, quien compartió su experiencia sobre la violencia en su relación de noviazgo. Frida nos contó: “Los primeros signos fueron los gritos, me levantaba la voz y cuando se enojaba me gritaba al igual que manipulaba”. A pesar de enfrentar estas situaciones, Frida enfrentó obstáculos al intentar buscar ayuda o apoyo, ya que sus amigos no la creían y ella misma sentía pena al hablar del tema.
La violencia en su relación afectó profundamente su salud mental, emocional y física. Frida nos relató: “Me afectó emocionalmente, porque me provocó depresión crónica, baja autoestima, y ansiedad, la cual me llegó a causar dermatitis”.
Para salir de esa relación y buscar ayuda para superar la situación, Frida tuvo que ser fuerte y decidida. Nos compartió: “Ser fuerte, para poder buscar ayuda, y saber con quién contar. En mi caso, fue con mi mamá la que me ayudó a seguir adelante en este proceso”.
Como último testimonio tenemos a Cristina, quien compartió su experiencia sobre la violencia en su relación de noviazgo. Cristina nos contó: “Los primeros signos fueron la manipulación, gaslighting, celos y engaños”.
Al preguntarle sobre los obstáculos que enfrentó al intentar buscar ayuda o apoyo, Cristina nos dijo: “La dependencia hacia mi pareja y el desconocimiento de ciertas acciones que son violencia”.
La violencia en su relación afectó profundamente su salud mental, emocional y física. Cristina nos relató: “Disminuyó mi autoestima, comencé con más inseguridades personales y en otras relaciones interpersonales”.
Para salir de esa relación y buscar ayuda para superar la situación, Cristina tomó varios pasos importantes. Ella nos compartió: “Recibir atención psicológica, dejar de romantizar la relación, marcar límites y tener cero contacto con él”.
En todos estos casos, afortunadamente, no llegaron a ser violentadas físicamente; sin embargo, en esta entrevista se hará ver que la violencia psicológica puede llegar a la etapa de los golpes, y de los golpes, llegan a ser un feminicidio.
Visión de la Secretaría de las Mujeres de Oaxaca
Los recursos y servicios que ofrece la Secretaría de las Mujeres en Oaxaca para apoyar a los adolescentes que son víctimas de violencia en el noviazgo. Ira, que es la directora de Prevención de la Violencia de Género, menciona: “Nosotros tenemos el servicio de dar capacitación a escuelas. Solemos visitar escuelas de nivel medio superior y bachilleratos, y ahí se hacen cursos y talleres. En estos cursos enseñamos a los adolescentes a identificar las micro violencias, las cuales se miden por medio del Violentó metro. Este se mide desde el aplicar la ley del hielo, hasta llegar a los golpes”.
Agregó: “Contamos con un programa llamado 'Si duele no es amor'. En este programa desmentimos los mitos del amor romántico, afirmamos que en el amor no se sufre, ni te lastima. Aparte de esos programas educativos, también contamos con centros de reeducación para hombres que ejercen violencia. En estos centros se les enseña a los hombres a vivir su masculinidad de manera sana, porque ser hombre no significa tener el control… ser hombre significa que los hombres pueden llorar, que tienen sentimientos y que pueden ser hombres sin llegar a ser violentos”.
Al preguntar sobre las investigaciones y recopilación de datos específicos sobre la violencia en el noviazgo adolescente a nivel nacional, Ira comenta que los hallazgos más relevantes aún están siendo analizados, ya que nos dice: “Para recopilar esos datos, hacemos encuestas sobre violencia. Sin embargo, no hay datos muy claros, porque en primera es violencia en el noviazgo adolescente, por lo que es muy complicado que las adolescentes denuncien. Entonces, no son datos duros de una fiscalía; y esto pasa porque precisamente no se tiene un conocimiento preciso de lo que es la violencia, por lo que las que van a denunciar son a las que casi dejan como a Cristo en Viernes Santo toda golpeada. Pero hay estadísticas que se reportan en el Instituto Nacional de las Mujeres, y de ahí se van a la Secretaría de Salud, Ejecutivo de Salud Pública, y es aquí donde se generan muchos de los programas de atención y prevención de la violencia. Si ponemos en cuenta la alta cifra de feminicidios, los cuales estos no nacen ahorita, ya que el feminicida se va haciendo, y pues empieza con la ley del hielo y sigue con la nalgada, hasta que llega a la máxima expresión”.
La raíz del problema de la violencia en los noviazgos es, en sí, la desinformación, el no saber diferenciar lo que es ser en verdad amada o si estás siendo maltratada, ignorando cómo te desvalora, aísla y manipula para tenerte totalmente controlada y ya no poder dejarlo, aunque te haya golpeado más de una vez. Por eso es importante reconocer las pequeñas señales de violencia que pueda dar tu pareja: si te callan y no te dejan opinar es violencia, si te piden que te cubras porque usas algo “revelador” es violencia, si te pone los cuernos es violencia, si te grita, insulta y humilla, ya está cada vez más cerca de atentar físicamente contra ti. Alguien que te ama no te va a hacer llorar, no va a limitar tus metas, ni mucho menos te va a lastimar.
Panorama
67.1% de las mujeres desde los 15 años, han sufrido violencia.
39.1% han sido violentadas por su propia pareja.
"Sufrí violencia psicológica ya que él era muy narcisista. Siempre me manipulaba, y había veces que me trataba bien y otras me trataba mal, llegando a confundirme. Esta dinámica se prolongó durante los 4 años que estuvimos juntos”.
Ana
“Los primeros signos fueron los gritos, me levantaba la voz y cuando se enojaba me gritaba al igual que manipulaba”.
Frida
“Disminuyó mi autoestima, comencé con más inseguridades personales y en otras relaciones interpersonales”.
Cristina
