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Día Mundial de la Bicicleta: el transporte que ahorra hasta 6 mil pesos al mes

Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Alexandra Zolorio

En una ciudad donde el tráfico del Centro Histórico y el costo de la vida avanzan a marchas forzadas, la bicicleta ha dejado de ser un artículo de recreación para convertirse en una herramienta de supervivencia económica. Frente al encarecimiento de la gasolina, el aumento informal en tarifas de transporte y los trámites vehiculares, pedalear representa un respiro financiero que reduce el gasto de traslado a prácticamente cero tras la inversión inicial.

El impacto en el bolsillo es contundente. Mientras que mantener un automóvil particular en la capital oaxaqueña exige desembolsar entre $4,000 y más de $7,000 pesos mensuales —entre combustible, seguros, estacionamiento y trámites como el emplacamiento de $2,316 pesos—, el costo operativo de una bicicleta ronda apenas entre los $100 y $200 pesos al mes por mantenimiento básico.

Incluso la motocicleta y el transporte público palidecen ante la eficiencia del pedal. Un motociclista oaxaqueño destina entre $1,200 y $2,200 pesos mensuales para cubrir gasolina, refacciones y derechos vehiculares obligatorios, como la placa de $1,070 pesos y la licencia de $887 pesos. Por su parte, el usuario de transporte urbano o foráneo gasta de $480 a $1,500 pesos mensuales, dependiendo de si utiliza el sistema BinniBus o rutas colectivas hacia la periferia. Optar por la bicicleta le devuelve al trabajador promedio un ahorro neto de hasta $1,300 pesos mensuales respecto al transporte público, y más de $6,000 pesos en comparación con un automóvil.

La realidad en cifras: movilidad y subsistencia

De acuerdo con el Panorama Estadístico de Movilidad del Congreso del Estado, el 4.71% de la población ocupada en toda la entidad utiliza la bicicleta como su medio principal para llegar al trabajo. En el municipio de Oaxaca de Juárez, esta cifra se sitúa en el 2.21%.

Los datos echan por tierra el mito de la bicicleta como un pasatiempo de fin de semana: el 68.1% de los ciclistas en la entidad la utiliza para traslados cotidianos de primera necesidad, como asistir a la escuela, ir a laborar o realizar las compras del hogar. Asimismo, un 21.5% la emplea directamente como su herramienta de trabajo, sector dominado por repartidores de plataformas digitales y comerciantes en triciclos de carga.

Sin embargo, el ciclismo urbano en Oaxaca enfrenta un reto estructural de infraestructura y equidad. Los conteos de colectivos locales revelan una profunda brecha de género: el 88.9% de las personas que pedalean son hombres, frente a un alarmante 10.7% de mujeres. Organizaciones civiles atribuyen esta disparidad a la hostilidad vial y a la falta de espacios seguros. La necesidad de vías exclusivas es una demanda generalizada; el 89.4% de los ciclistas afirma que solo se siente seguro cuando transita sobre ciclovías segregadas.

"Un acto de resistencia": El testimonio desde el manubrio

Detrás de estas frías estadísticas de movilidad urbana se esconden historias humanas llenas de esfuerzo. Un claro ejemplo de esta realidad es Carlos Mendoza, un joven de 28 años que desde hace tres utiliza la bicicleta como su único medio de transporte para acudir a su empleo en el Centro Histórico de la capital.

Mendoza recuerda que su transición al ciclismo urbano ocurrió por pura necesidad económica, cansado de tomar dos camiones de ida y dos de vuelta todos los días desde la periferia de la ciudad. El joven relata que, entre los constantes retrasos, el tráfico pesado de la zona de la Central de Abastos y los incrementos de tarifas, se le iba una parte importante de su salario semanal solo en pasajes. Por ello, asegura con firmeza que comprar una bicicleta usada fue la mejor inversión de su vida, permitiendo que su bolsillo respirara de inmediato.

Al desglosar los números de su día a día, Carlos detalla que antes gastaba fácilmente más de mil pesos al mes en transporte público, una cifra que aumentaba si se le hacía tarde y debía abordar un taxi colectivo. Actualmente, su gasto mensual bajó a unos 150 pesos destinados a parches, cámaras de repuesto o ajuste de frenos, un ahorro neto que ahora puede redirigir a gastos esenciales como comida o renta. Además, celebra que en las horas pico del Centro llega a su trabajo hasta veinte minutos más rápido que sus compañeros motorizados, demostrando que el tráfico ya no lo detiene.

No obstante, el panorama ideal se topa con la falta de equidad vial. Al ser cuestionado sobre la enorme brecha de género que muestran las encuestas, Carlos coincide en que las calles de Oaxaca resultan sumamente hostiles sin vías exclusivas. Explica que a los ciclistas les avientan el coche, les pitan sin razón y los rebasan rozando el manubrio, una agresividad que frena a muchas mujeres a dar el paso por miedo a sufrir un accidente. Por esta razón, el joven enfatiza que pedalear en la capital exige mucha templanza y se vive actualmente como un auténtico acto de resistencia.

Finalmente, para que más oaxaqueños den este paso y dejen el motor, Mendoza puntualiza que la clave radica en construir infraestructura real y conectada. El joven exige ciclovías bien pintadas, confinadas y enlazadas entre sí, en lugar de tramos aislados, recordando que el noventa por ciento de la comunidad ciclista perdería el miedo si hubiera carriles protegidos. Para él, las autoridades deben entender que la bicicleta es el transporte más limpio, barato y rápido del estado, por lo que proteger sus vidas debe ser una prioridad urgente.

Más allá del dinero: salud y medio ambiente

Quienes deciden bajarse del motor no solo alivian sus finanzas. En el aspecto de la salud pública, el pedaleo constante quema hasta 500 calorías por hora, combatiendo el sedentarismo en un estado con altos índices de enfermedades crónico-degenerativas.

A nivel ambiental, la bicicleta ofrece una alternativa de cero emisiones ante la crisis climática, mitigando el ruido y la polución que asfixian el corazón de la capital. Además, en trayectos menores a los 8 kilómetros dentro de zonas congestionadas, el ciclista suele llegar más rápido a su destino que un automovilista atrapado en el embotellamiento.

La bicicleta se consolida así como el transporte más democrático y eficiente para Oaxaca, condicionada únicamente por la urgencia de calles que dejen de priorizar al motor y comiencen a proteger la vida de quien pedalea.

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