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Después de la ofrenda, el arte de teñir textiles con cempasúchil

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Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Después del altar, la flor de cempasúchil no es basura, es un colorante que tiñe los textiles de las mujeres de San Juan Colorado.

El proceso inicia con el acopio de las flores retiradas de las ofrendas.

Éstas son recolectadas por La tierra de las plantas, una iniciativa de compostaje de Renato Crespo.

Después, en sinergia con el proyecto textil Atávicas, de Cristel Ríos, la flor es utilizada como colorante natural.

Ambas iniciativas son relativamente jóvenes y nacieron de la necesidad de aportar desde lo medioambiental y social.

Cada una desde sus objetivos realiza sus actividades durante todo el año, pero llegado noviembre se unen para extender el uso de la flor de muerto.

“La ciudadanía siempre tiene en mente que la solución a todos los problemas las debe dar el gobierno o los empresarios, pero creo que, si nadie está haciendo nada, todos debemos asumir una responsabilidad”; expresa Renato fundador de La tierra de las plantas, un centro de compostaje de residuos orgánicos ubicado en Santa Cruz Xoxocotlán.

De manera habitual La tierra de las plantas realiza una recolección a domicilios, algunos restaurantes y hoteles.

En esta época la recolección incluye en su mayoría flor de muerto la cual es llevada al centro de compostaje.

Ahí, Atávica desprende las flores para los teñidos, mientras que los tallos son triturados para volverlos abono.

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