Citlalli López Velázquez
¿A usted le gustaría tener una cantina clandestina enfrente de su casa? ¡A nadie! Responden a coro vecinos de Santa Lucía del Camino, quienes desde hace años han visto violentado su derecho al descanso, por la contaminación auditiva de un antro disfrazado de domicilio particular, el cual opera impunemente hasta 24 horas ininterrumpidas, en una zona habitacional.
El consumo de todo tipo de sustancias y la expedición ilimitada de alcohol a menores de edad es el pan de cada día en la Privada de Emilio Carranza 1101, ante la prepotencia de los propietarios del lugar, Azalea Jiménez Valencia y su esposo, el contador Salvador Henestrosa Méndez, quienes se dicen protegidos por la hermana de ésta, Lesly Jiménez Valencia, exdiputada panista y actual titular del Servicio Estatal de Empleo.
“¿Dónde está la autoridad, y dónde quedan nuestros derechos? Hemos llamado a la policía, cuando se cometen estos atropellos y únicamente vienen a pedir una “mordida” y se retiran sin molestar a los borrachos. El actual presidente municipal Dante Montaño tampoco movió un dedo, a pesar de las denuncias y escritos que le dirigimos, y ya se va”, denunciaron.
Los vecinos, en su mayoría adultos mayores, quienes han habitado por más de 30 años en la zona, dicen sentirse impotentes al no haber una autoridad que ponga orden.
“Los salones de fiestas establecidos y con el permiso correspondiente tienen horarios de servicio y regulación de niveles de decibeles, pero a esta cantina de dudosa reputación no hay quien le haya puesto freno, y siempre dicen que es una fiesta particular”, lamentaron.
Contamos con videos y fotografías de los desmanes, personas ebrias que hacen sus necesidades en las banquetas, están tan alcoholizadas que protagonizan riñas callejeras y hasta como motel ocupan el terreno, que además se ubica en una calle sumamente reducida que los asistentes a las fiestas saturan con sus vehículos, añadieron.
Los afectados dijeron sentirse confiados en la buena voluntad e interés del presidente municipal electo, Juan Carlos García Márquez, para hacer respetar la ley, al recordar que este lugar camuflado en redes sociales como “salón de fiestas Quinta Azalea”, además de carecer del permiso municipal, se dedica a la venta de alcohol ilimitado y todo tipo de sustancias, inclusive a menores de edad, funcionando toda la noche. Al tomarse cartas en el asunto los vecinos esperan no verse orillados a adoptar medidas drásticas para defender la tranquilidad de sus familias.
