Santa María El Tule, Oaxaca.- Como si se presentara, Divina acerca el dorso de su mano derecha a las fosas nasales de Balín, un caballo que de inmediato la huele y se deja acariciar.
Divina, quien en el 2019 se armó de valor para dejar atrás una vida de 33 años con un hombre violento, toma confianza y empieza a sentir la cabellera negra y la tersa piel café de Balín, cierra los ojos y escucha las indicaciones de la terapeuta Carolina Gómez Valderas: “Tomamos aire por la nariz, contamos diez segundos y exhalamos”, Divina se deja guiar por la terapeuta Carolina, quien le recalca con suavidad: “solamente percibe los sonidos, que tu pensamiento esté en los sonidos”.
La tranquilidad que siente Divina es tanta, que decide acercar su mejilla a Balín. “Es una sensación bonita, de tranquilidad, de seguridad”, dice al ver que el caballo se aleja a un extremo del ruedo, donde ha descubierto alfalfa.
Evaluar el alcance
Para Divina esta es la segunda sesión de equinoterapia, como parte de un proyecto de investigación que implementa la psicóloga Orelly Feria Ortiz con cinco de sus pacientes que vivieron violencia.
Ante las repercusiones físicas, cognitivas y psicológicas que deja la violencia ejercida por una pareja, “para algunas mujeres la terapia psicológica no es suficiente”, admite Orelly.
Inspirada en el trabajo que la terapeuta física y directora de la Fundación Oaxaqueña de Equinoterapia, Carolina Gómez, realiza con infantes con problemas motrices, Orelly decidió explorar los alcances de la equinoterapia.
En esta primera fase del protocolo de investigación la psicóloga Orelly medirá de manera cualitativa cómo incide la convivencia con un caballo en la autoestima, la confianza y la seguridad de una mujer.
De manera paralela hará un conteo cuantitativo de los niveles de cortisol y la presión arterial, apoyada en pruebas de laboratorio y mediciones médicas.
El objetivo, reconoce, es visibilizar que el contacto de las mujeres con caballos puede incidir para reducir los impactos del maltrato sufrido por la violencia a las que las sometió su pareja.
Es esa confianza y calma la que Orelly aspira a que también la puedan transmitir a los familiares con quienes conviven de manera rutinaria, estableciendo además los límites que eviten que vuelvan a vivir violencia.
Esta propuesta de terapia la presentará Orelly en el tercer Congreso Internacional de Desarrollo Humano y Terapias Ecuestres que se llevará a cabo entre el 27 y 29 de septiembre en la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia de la UABJO.
Recuperar seguridad
Una vez que concluye su segunda terapia frente al caballo, acompañada por Carolina, Divina se sienta con su psicóloga y habla, con grabadora de por medio, de la paz y la relajación que sintió al acariciar al caballo, pero también de esa sensación de seguridad que sintió de pies a cabeza.
“Es lo que busco, sentir esa paz”, dice para luego recordar que después de su primera sesión de equinoterapia pudo verse al espejo, sobre todo a los ojos y decirse palabras de amor.
Además, se decidió a hacer algunos trámites que no había podido realizar, se preocupó más en ella, desde irse al mercado y saborear lo que deseaba, como un coco.
De estatura baja y complexión delgada, Divina ahora vive con hipertensión, una de tantos problemas físicos que le desencadenó vivir en una continúa violencia familiar.
Dos años antes de que se separara de su pareja, Divina llegó con un médico internista porque su cuerpo somatizó en alteraciones a su presión el vivir entre golpes y gritos de un hombre violento y con adicciones.
El consejo médico fue dejar esa vida porque la salud de Divina se iba a deteriorar más. El gastroenterólogo que consultó porque sufría de dolor de estómago, diarrea “y un montón de cosas”, le dio el mismo consejo a Divina.
Con la violencia diseminada en su cuerpo, Divina asistió dos años a terapia psicológica antes de dar el paso para dejar atrás una vida en pareja marcada por la violencia.
Para que su agresor saliera de su casa, fue necesario que Divina interpusiera una demanda e iniciara el proceso de divorcio del que dejaba fuera a sus cuatro hijos, ya mayores de edad.
Fuerza curativa
Para la terapeuta física Carolina, en sus impulsos rítmicos, su cabalgar y calor corporal los caballos “tienen una fuerza curativa que ha funcionado en otras personas y puede funcionar en quienes vivieron violencia”.
Estar frente a un caballo, junto con una infinidad de cosas que ha hecho en los cinco años recientes, es una actividad que Divina no hubiera podido ni imaginar como posible, porque por años su expareja le minó la autoestima.
“Tú no sirves para nada, sin mi no vas a salir adelante, eran cosas que me decía tanto que se las creí”, dice con voz baja Divina al relatar un pasado violento que no se ha ido del todo.
Parte de sanar
La equinoterapia como herramienta para complementar el proceso psicológico de una mujer que vivió violencia de de género.
Se busca que superen tres tipos de consecuencias:
- Psicológicas que se relacionan con las emociones, el humor, la autoestima y los sentimientos.
- Cognitivas que ocasionan problemas de concentración, pérdida de memoria, dificultad para pensar en el futuro o planificar y la confusión.
- Físicas que se reflejan en elevados niveles de cortisol, somatizaciones y algún tipo de discapacidad adquirida por el maltrato físico.
