“¿Me veo bien? Que salga bien la foto por favor, ¡que se vea mucha gente!”. “Claro, claro, no se preocupe diputado, mire, sale usted muy bien, ya la vamos a subir a redes sociales”. El interesado en su imagen, el legislador federal Felipe Reyes Álvarez, ex edil de Loma Bonita.
La presidenta municipal de Tehuantepec, Yesenia Nolasco, no se quiere quedar atrás: “A mí también por favor, chequen que salga bien la foto, ¡que se vea mucha gente!”, repite.
Mediodía de “selfies” y de presumir acarreados; martes 14, de terror para los capitalinos, por la protesta de distintas corrientes del PRD. Desquiciamiento del tránsito vehicular, calles cerradas, cientos de mototaxis y autobuses que llevaron a manifestantes. Todo por 200 pesos.
El pretexto: exigir al gobernador Alejandro Murat acciones efectivas, tras 100 días de gobierno. El motivo real: no vivir en el error fuera del erario, y mostrar el músculo entre los grupos perredistas en pugna.
Martes de escenario caótico, que convirtió a la capital en un megaestercolero, con sanitarios portátiles en El Llano, Santo Domingo de Guzmán y a un costado de la Catedral, a manera de imagen turística mundial.
Irritación y caos
Una selfie para dar testimonio, en redes sociales, de la movilización amarilla.
El lunes fue el amago, en conferencia de prensa. Esa misma noche partieron de distintas comunidades del interior del estado, principalmente donde gobiernan autoridades emanadas del PRD, con rumbo a la capital.
Decenas y decenas de autobuses arribaban desde las cinco de la mañana. De acuerdo con algunos conductores de las unidades, el costo aproximado por viaje fue de tres mil pesos, dependiendo del lugar de origen, pues varios de ellos partieron de Pinotepa Nacional, donde gobernó el ahora legislador local Tomás Basaldú, actual representante de la UCD.
La irritación al máximo al salir el sol, por el oriente y la zona norte. Desde el bulevar José Vasconcelos hasta la calzada Héroes de Chapultepec; desde avenida Juárez hasta Pino Suárez, así como calles aledañas.
“Pinches perredistas cabrones, sólo saben acarrear gente para sacar más dinero al gobierno, ¡ya pónganse a trabajar y déjenos en paz!”, el grito por doquier, principalmente minutos antes de las siete y antes de las ocho de la mañana, en que los escolares ingresan a secundaria o primaria.
“No es posible que siga sucediendo esto, ¿qué tanto hace el gobierno que no atiende?, ¿y los ciudadanos qué culpa tenemos de que no les den dinero a esos mantenidos, hijos de su...”, las palabras subidas de tono de madres y padres de familia, irritados por las complicaciones para llegar a su destino.
Tortas y dinero
En la catedral, exhaustos tras la marcha.
Mediodía de perros. Alrededor de las 11:00 horas, la capital del estado ya era un caos, unas horas después de que el titular del Poder Ejecutivo rindiera un informe de los primeros 100 días de gobierno.
A esa hora partió la manifestación, completada con cientos de mototaxis traídos principalmente de Xoxocotlán, para magnificar el contingente. Son 20 mil, aseguró uno de los convocantes, Lenin López Nelio; son a lo mucho cinco mil, calcularon corporaciones policiacas.
A las 12:00 ingresó el contingente a la Alameda de León, cuyas letrinas portátiles a esa hora estaban abarrotados por agobiados y cansados indígenas, acarreados de distintas partes, mientras que otros buscaban la sombra, ante el feroz sol.
Las calles del Centro Histórico se convirtieron en un enorme estacionamiento; en las esquinas y sin discreción, los líderes de los colonos y pobladores comenzaron a pasar lista de sus acarreados, a quienes entregaban 200 pesos por su participación, según los propios beneficiados.
Otros más saboreaban la torta o el tamal que les tocó; a un costado del asta bandera de la Alameda, montones y montones de botellas de agua, muestra del derroche.
Tragó sus palabras
Un convoy policíaco observa el paso de la columna de manifestantes.
En el enorme templete, con equipo de sonido rentado ex profeso, la casta perredista: Carol Antonio Altamirano, ex presidente municipal, ex dirigente del PRD y dos veces diputado local.
Lenin López Nelio, funcionario con Gabino Cué Monteagudo, de la dinastía de los López Nelio, beneficiados al por mayor por el erario en Juchitán.
Yesenia Nolasco, perredista de nuevo cuño, que acarreó hasta al chofer y la camioneta; Tomás Basaldú, diputado local acusado de violencia política y acoso sexual en Pinotepa Nacional.
Felipe Reyes Álvarez, ex edil de Loma Bonita y actual legislador federal; el aún mandamás en el PRD, Amador Jara Cruz, nuevo millonario con casa en la Cdmx…. Larga la lista de la nueva élite, nuevos millonarios a base del presupuesto.
“¡Estamos aquí, porque a 100 días de gobierno no vemos acciones! ¡Estamos aquí porque no hay atención a las comunidades! ¡Estamos aquí porque basta de pobreza y marginación!”, se desgañitaba López Nelio.
Mitin de 20 minutos, tras lo cual todo mundo tomó su camión de regreso. Pero no la casta perredista, que acudió al Palacio de Gobierno a una cita con el mandatario Murat Hinojosa.
Y ahí se les olvidaron los reclamos. Hasta foto se tomaron con el gobernante. López Nelio entre ellos, sonriente, tras la costosa faena.
