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Crímenes de odio, invisibles en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

El asesinato de Jonathan Santos, cometido recientemente en Jalisco puso de manifiesto la invisibilización de los crímenes de odio que se comenten en contra la comunidad LGBTTI en todo el país.


Oaxaca no es la excepción. A pesar que activistas como Amaranta Gómez Regalado ha dado cuenta de al menos 17 casos en 7 años, el Código Penal Local no considera la figura como un delito cometido por homofobia o lesbofobia.


Manolo Solana Salmorán, sobreviviente de un crimen de odio afirma que lo anterior es el reflejo de la discriminación que prevalece contra las personas no heterosexuales. El no nombrarlos como crímenes de odio, los deja ocultos en la aberrante categoría de “crímenes pasionales”.


“Tener datos oficiales es muy complicado porque de entrada las instancias no los contabilizan como tal. Para el caso de Oaxaca hay una Fiscalía Especializada por Delitos Contra la Diversidad Sexual pero realmente es un elefante blanco. Yo no conozco que tengan algún caso abierto de crimen por homofobia en Oaxaca, desde ahí ya vemos una dificultad”, destacó.


Son los informes sombra elaborados por organizaciones de la Sociedad Civil, los que dan una dimensión de esta problemática en el país. El informe Violencia Extrema Los asesinatos de personas LGBTTI en México: los saldos del sexenio (2013-2018), hecho por Letra S señala que durante el aquel lapso se cometieron al menos 473 crímenes de odio debido a su orientación sexual o a la identidad y expresión de género percibida por las víctimas.


Lo anterior indica que en promedio 79 personas LGBT son asesinadas al año en nuestro país; 6.5 por mes. Los dos últimos años -detalla el informe- fueron los más violentos con un aumento del 30 por ciento.


Solana Salmorán destacó que en Oaxaca prevalece un alto índice de homofobia y lesbofobia que se manifiesta incluso dentro de la misma familia tanto de manera violenta físicamente como de manera psicológica. De la misma forma los medios de comunicación contribuyen en gran medida a que este sector siga siendo invisibilizado y violentado colocándoles calificativos, haciendo mofa de las agresiones o justificándola a través de encabezados y notas amarillistas que apelan a explotar el morbo de la gente y no colocar el tema en una dimensión de derechos humanos.


Uno de los crímenes de odio más recientes fue el del defensor de los derechos de la diversidad sexual en el municipio de Juchitán de Zaragoza, Carlos Cazorla López quien fuera fundador de la organización las “Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro”.

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