Cuando entras por primera vez al Archivo General del Estado de Oaxaca, no puedes más que sorprenderte: la imponente arquitectura te deja sin aliento, estás ante un edificio de grandes dimensiones, altos muros que parecieran impenetrables y que custodian como los fuertes de antaño, la memoria documental histórica de nuestro estado. Sin embargo, más allá del propósito para el que fue construido, estéticamente es también un edificio con muchas cosas por descubrir, porque sin duda un aspecto que seduce a los visitantes, es la infinidad de posibilidades para realizar fotografías artísticas en este espacio.
En el corazón del Parque Las Canteras
El AGEO se ubica en el municipio de Santa Lucía del Camino, en el corazón del parque Las Canteras, lugar emblemático porque de ahí, se extrajo la piedra con que fueron construidos muchos de los edificios históricos de la Ciudad de Oaxaca. La obra, diseño del arquitecto español Ignacio Mendaro Corsini, fue realizada en concreto pigmentado, cuyo tono ocre está inspirado en el color de la tierra de la mixteca oaxaqueña y que evoca también, a las construcciones tradicionales de adobe de nuestras comunidades rurales.
Homenaje a la arquitectura monumental de México
El acceso principal nos depara una sorpresa: al entrar y cruzar la enorme puerta de hierro, es imposible no quedar maravillados con el vestíbulo, el espacio más alto de todo el complejo donde los haces de luz matinal que iluminan las paredes, parecieran acariciar el frío concreto, dándole un efecto tan cálido que minimiza cualquier vestigio de dureza y nos da la bienvenida para seguir recorriendo el lugar. (FOTO1)
Definitivamente la luz es un elemento fundamental en el diseño, pero también los muros altos, los pasillos profundos y la estética de los patios, que hacen un homenaje a la arquitectura monumental mexicana.
La naturaleza siempre está presente, además de haber conservado muchos de los árboles que ya existían en el parque, podemos hallar varios tipos de plantas endémicas y aves que nos visitan posando en algún recoveco del edificio, o anidando en los árboles. (FOTO2) Por ello la escala obligada es en el Patio del Pirú, donde un hermoso ejemplar sobreviviente a la construcción del inmueble, ha sido testigo de muchas historias en el parque y que aún siguen escribiéndose bajo su sombra.
Geometría del espacio
Destacan además del diseño de los espacios, una gran variedad de texturas y patrones geométricos que podemos hallar por todas partes, mezclando perfecta y armoniosamente el estilo arquitectónico vanguardista con el conventual e industrial. Detalles de madera y herrería complementan la estética del edificio y algo que sin duda no podemos pasar por alto, es el diseño orgánico de la delimitación perimetral y una reja interior inspirada en la trama de los textiles oaxaqueños, ambos de la autoría del extinto maestro Francisco Toledo. (FOTO3)
Cuando volvamos a vernos
Sin embargo, ahora todas estas maravillas están en espera, latentes y con ansia de ser visitadas, de sentir la presencia humana en sus rincones, en sus pasillos, en sus libros y documentos, porque finalmente, ¿qué es un sitio vacío sin ella? eso, solo muros y techos a los que les falta alma, que resguardan tesoros, sí, pero sin la posibilidad de que alguien los pueda ver, conocer las historias que encierran y mostrar al mundo que en Oaxaca contamos con una institución que se preocupa por el rescate y la conservación de nuestra memoria documental, para que en un mañana esperemos no muy lejano, sigamos con nuestra labor de difundir parte de nuestra cultura, sumergirnos en nuestras raíces y en la obra de quienes forjaron nuestra historia e identidad.
