Pasar al contenido principal

Jugar futbol es lo máximo: Alcántara García Chapulinero de corazón

Foto(s): Cortesía
Redacción

A pesar de que nadie le creía, Juan Alcántara tenía el objetivo claro: ser jugador profesional de futbol.


“Algunos amigos y familiares se burlaban cuando les decía que sería jugador profesional de futbol, pero al final, mi dedicación, constancia y deseo de llegar, me dieron la razón”, comenta el espigado jugador, también conocido como Jhony.


Por azares del destino nació en Miahuatlán de Porfirio Díaz, pues a los seis meses llegó al barrio de los Siete Príncipes, en la capital oaxaqueña.


En entrevista con Xtremo-NOTICIAS, Juan Alcántara, platica parte de su vida y de lo que le dejó el deporte. Cursó la primaria en la escuela Vicente Guerrero, y la secundaria la cursó en la Federal N° 1.


“Desde que tengo uso de razón el futbol ha formado parte de mi vida, pues todos los días después de la escuela nos íbamos a jugar a una canchita que estaba atrás de la iglesia de los 7 Príncipes y nos echábamos unas retadoras”, señala Jhony.


INFANCIA FELIZ


Alcántara García recuerda haber tenido una infancia muy feliz. Tras una pausa, agrega: “Desde que recuerdo, mi madre me compraba un balón de plástico en mi cumpleaños.


Ahí en la vecindad donde vivíamos existían unos gallineros, utilizaba uno de los marcos como portería y ahí me ponía a patear el balón y a cobrar mis tiros libres tratando de sortear un aguacatal que utilizaba como barrera, y como esos balones eran tan ligeros,se prestaban para meter unos sendos chanflazos”, lo comenta entre risas.


Fue hasta los 12 años cuando cursaba la secundaria en la Federal 1, donde  lo eligen a integrar la selección de la institución, además, siendo ahí donde juega ya de manera organizada; para entonces vivía ya en el Infonavit Primero de Mayo.


Al llegar a vivir al infonavit, señala haber integrado el equipo de Destroyer con jovencitos de la Quinta Etapa, jugando en las canchas que se encontraban en los terrenos que ahora ocupan las casas de la sexta etapa y los edificios habitaciones, donde Mario Pérez Díaz organizaba torneos de futbol infantil y juvenil, que poco tiempo después la Liga cambió de sede y se fue atrás de la Iglesia de Los Pobres.


“Inicié como portero, nos metían unas golizas, pues mis cuates ni jugaban, y un día el equipo donde estaban Eduardo Medina e Israel Bolaños nos metieron 20 goles.


“Pues así mi historia de niño, y te digo, el equipo nada más lo metieron mis amigos para participar, y pues ya vez que las goleadas te pican el orgullo, y fue cuando un día decidí salir al campo y el equipo cambió.


“Yo no sabía que tenía cualidades para jugar, sino que simplemente te gusta y te encanta el futbol, y otro poco el orgullo de ya no ser goleados, creo que ello era lo que me motivaba a echarle más ganas, y fue así como fui elevando mi nivel”, reseña Juan.



 


ENTRA A LA MAYOR A


Terminando la secundaria decide estudiar en la Preparatoria N° 1, donde le toca la fortuna de integrar un selectivo de la escuela, y expone que un día miércoles fueron a jugar contra el equipo Universidad de Mayor A que dirigía el profesor Armando Hermida.


“Fue un partido que comenzó a cambiar mi vida deportiva, pues fue en ese duelo me observó el profesor Luis Ávila me invita a entrenar con el equipo Prepa.


“Ya en los entrenamientos, me observó el profesor Hermida y me llama para decirme que si quería jugar con el Universidad en Mayor A, y sin dudarlo le dije que si”, rememora.


El motivo de cambiarse a Universidad explica que fue porque el equipo le llamaba más la atención que el Prepa, pero además,tuvo otro motivo, y ese era Alfredo Kanffer, quien jugaba para Universidad y en ese entonces le admiraba su forma de juego, siendo ello por lo que tomó la decisión.


“Recuerdo haber debutado en Mayor A a los 16 años, en un duelo donde Universidad disputaba el tercer lugar al Deportivo Oaxaca, y lo recuerdo bien porque entré a jugar los últimos 15 minutos del partido, ya que ganamos ese tercer lugar.


“Antes, el profe Hermida me había mandado a la Mayor B con el equipo piloto, donde me convertí en el goleador del equipo,” explica.


También jugó con equipos como Tubos y Conexiones, con Cocsosapaeo, Fypsa, el Tornillo y terminó en Perseverancia con quien marca su retiro del futbol activo a la edad delos 33 años.


SE CONVIERTE EN PROFESIONAL 


Dentro de los grandes cambios que sufrió a lo largo de su vida, señala recordar con claridad cuando se dio la oportunidad para ser llamado al futbol profesional: “Estábamos jugando en el estadio Manuel Cabrera Carrasquedo ante el Antequera en duelo que se disputó el 5 de mayo de 1985, llegaron a entrenar los Chapulineros que en ese entonces lo dirigía Luis Alvarado.


“Al final del entrenamiento del equipo de la segunda división, me habla Misael ‘La Comadre’, para decirme que me llamaba el profesor Luis Alvarado, cuando me postro frente a él,sin dudarlos me presenté al otro día, lo recuerdo bien porque dejé la escuela y me fui a entrenar”, explica Alcántara.


Para poder ir a entrenar y que no se dieran cuenta en su casa que había dejado la escuela, argumenta que engañaba a su abuela y a su mamá, para ello se levantaba muy temprano, preparaba su maleta y llegaba a la cancha y se acostaba un ratito en los campos alternos hasta que daban las 10 de la mañana y se metía a entrenar.


SU DEBUT SE DA EN LA TEMPORADA 1987-1988


“Así estuve entrando toda la temporada, y fue hasta la temporada 1987-1988 que logro debutar, para entonces, el equipo ya estaba a cargo del profe Jorge “Coco” Gómez; nos toca enfrentar como locales al equipo de La Piedad y le ganamos 1-0, permaneciendo con el equipo hasta la temporada 1989-1990.


“El haber jugado futbol profesional fuelo mejor que me ha pasado en la vida, por lo que te repito, que si vuelvo a nacer volvería a ser futbolista, porque fue una etapa muy hermosa, y porque con el sólo tocar el balón sentía tocar el cielo”.


SALE UNA TEMPORADA DE CAHPULIENROS


En la temporada 1988-1989, declara haber tenido un altercado con Daniel Bautista, y es José Antonio Maza quien le envía a los Tecos de la U de G que en ese entonces lo dirigía Bora Milotinovich; éste le vio y le envió a Tecomán donde estuvo entrenando, pero para su desgracia, le envían a la tercera división para jugar con Jaguares.


“La verdad me sentí muy incómodo, pues ya había jugado en segunda división y retroceder me movió el piso, y no quise aguantar.


Para entonces, recibo una llamada de la casa Club de Zapopan, me estaban llamando de Oaxaca para decirme que regresaría a Oaxaca; los directivos hicieron los movimientos y fue así como terminé en 1990 jugando para los Chapulineros, al ya no entrar en los planes del profesor Roberto Castellanos”, repone.


Finalmente, señala no estar arrepentido, y en su decisión piensa no haberse equivocado al dejar el futbol. “Me inscribí a la carrera de Odontología, carrera que hoy es la que me está dando de comer ya que encontré un trabajo estable y lo disfruto mucho”, terminó diciendo.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.