En lo que va del año, al menos cuatro personas fueron asesinadas en hechos que involucran a elementos policiales de Oaxaca y que se relacionan con ataques directos, así como la entrega de personas para ser ejecutadas.
El caso más reciente fue el cometido en contra de Alexander, un joven de 16 años de edad en done elementos de la policía de Acatlán de Pérez Figueroa dispararon de manera abierta. Días atrás, Diego -un joven habitante de Huitzo- fue ejecutado tras haber sido detenido de forma arbitraria por la policía municipal de la localidad y entregado a un grupo de personas que primero lo torturó y lo mató a golpes.
El 3 de mayo fue registrado el fallecimiento del joven Salvador L. V. en separos de la policía municipal de El Espinal Oaxaca. Los elementos de la policía indicaron que se había tratado de un suicidio, sin embargo, el caso presenta inconsistencias que hacen pensar que se trató de un asesinato.
Otro fue el caso de un interno en el penal de Matías Romero. Los cuatro casos se encuentran en carpetas de investigación abiertas por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO)
Para el organismo autónomo lo anterior está relacionado con una crisis estructural en las policías municipales del estado por lo que resaltó la urgencia de establecer procesos de formación, sensibilización y acreditación de los elementos municipales, así como fortalecer los controles de confianza.
En total suman 120 quejas por actuaciones violatorias de derechos humanos cometidas por corporaciones policíacas municipales. Entre los principales motivos de queja se encuentran: falta o deficiencia en la motivación de los actos de autoridad; detención arbitraria, uso indebido o desproporcionado de la fuerza, tratos crueles o inhumanos, suspensión arbitraria de los derechos de una persona, imposición de penas o sanciones crueles e inhumanas, detención ilegal, agresiones y amenazas.
El titular de la DDHPO, Bernardo Rodríguez Alamilla, señaló que los retos para que esto no siga ocurriendo son, primero reconocer que esto pasa y que no se ha logrado desentrañar de las diferentes autoridades municipales; segundo, reforzar los mecanismos de formación, de control de confianza y certificación.
“Las policías municipales son el eslabón más débil en cuanto a formación y es importante generar herramientas para que los elementos policíacos sepan como conducirse respetando derechos humanos. Es fundamental que estén certificados sobre todo en niveles de confianza porque son los que menos elementos policiacos tienen certificados”, sostuvo.
