Desde el inicio de la jornada de aislamiento social, Agustín Leal, cantante callejero con ceguera, se quedó sin fuente de empleo, y como suele ocurrir, la desgracia no llegó sola. Alejandro, su hijo de diez años de edad, quien a los cinco perdió la vista del ojo derecho, comenzó a perder la visión del izquierdo.
Antes de la pandemia que instruyó a la población a “quedarse en casa”, se podía ver a padre e hijo en las calles del primer cuadro de la ciudad, a veces, en el Mercado 20 de Noviembre, otras sobre el Andador Turístico o cerca de Palacio de Gobierno con una bocina y un micrófono, a veces, cantando baladas, otras boleros o norteñas, según el estado de ánimo y la disposición en el repertorio de Agustín.
Después de que el virus SARS Cov2 (COCID-19) se instaló en los espacios públicos ambos perdieron su fuente de trabajo. Sin dinero, la familia no sólo no puede cubrir un alimento completo al día, también quedó atada de manos para pagar los estudios médicos que Alejandro requiere para salvar su vista.
“Su ojo derecho ya no ve, dicen que es la retina, pero requiere estudios para saber. Por ahora estamos sin trabajo, ni dinero porque no podemos salir a ningún lado”, expresa Agustín con la voz preocupada y un tanto apagada por el hambre pues por ahora sólo logran hacer una comida al día, si es que, a una tortilla con salsa, o a una taza de café con pan se les puede dar ese calificativo.
La pandemia también dejó sin empleo a la madre de familia así que vivir cada día es un reto en medio de la nada. “Antes de que se pusiera más feo lo de la pandemia la mamá de mi pareja logró comprar arrocito y frijolito. Así la vamos pasando con tortilla con salsita porque ahorita no… está dura la crisis. Hay días que únicamente comemos cafecito con pan, una sopita o un arroz”.
A los 14 años de edad, Agustín Leal tuvo desprendimiento de retina y sus ojos se apagaron. “Tengo ceguera total”. El temor de Agustín, originario de Santa María Zanatepec, es que su hijo pueda correr la misma suerte que a él lo obliga a guiarse con un bastón.
El médico que valoró al niño ordenó la realización de estudios en el ojo izquierdo para ver las posibilidades de rescatarlo. No lo han podido hacer. “La verdad, estamos en un momento difícil”.
La familia tiene su domicilio en la Segunda Privada de Valerio Trujano, en la agencia de San Martín Mexicapam. Para poder contactarlos y brindarles apoyo puedes llamar al 9516521930.
