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Desesperación los pobladores de Santa María el Tule

Foto(s): Cortesía
Redacción

Es uno de los principales atractivos y destinos turísticos de la región de los Valles Centrales; las personas del municipio encuentran en la venta de productos tradicionales como alimentos, nieves, aguas frescas, artesanías y mezcal, el sustento para su día a día.


Los paseantes, que llegan hasta Santa María El Tule en bicicleta, en auto o en transporte público, generan una importante derrama económica para la demarcación, que regularmente, aunque más en fines de semana, luce colorida y llena de vida gracias a los visitantes.


Sin embargo, tras el brote y propagación a nivel mundial del coronavirus (COVID-19), las autoridades de los tres niveles ordenaron el cierre de todo tipo de negocios cuyos productos o servicios no son considerados esenciales; para la comida, como en todo el país, la orden fue vender solo para llevar o a domicilio.


Tres meses de crisis


Desde el pasado 17 de marzo, relata la empleada de un restaurante de El Tule que solicitó el anonimato, comenzó la crisis. “No hay nada, está muerto y no se ve pa’ cuándo; la verdad es que agradecemos mucho aquí a la patrona que no nos haya dado las gracias, pero sí tenemos ese temor de que en cualquier rato, adiós”, contó.


Ese temor con el que viven y esa angustia que aqueja a todos los comerciantes que no pueden hacer su vendimia como habitualmente se hacía, los tiene en vilo y con desesperación. Los patrones y propietarios de restaurantes y fondas, ven difícil la situación.


“Ahorita, gracias a Dios tenemos aunque sea para llevar o para que pasen por sus cosas, pero sí bajó mucho; la esencia de aquí del restaurante es que coman aquí, que disfruten de la vista, del color y de la alegría del pueblo, pero pues ya llevamos casi tres meses que estamos así, vacíos”, señaló la señora Angélica, restaurantera de El Tule.


Los afectados


Las medidas implementadas por el gobierno, aseguran comerciantes, fueron solo para proteger a algunos cuantos, pues desde su opinión, no se pensó en aquellas personas que van al día y que forman parte del último eslabón de la cadena económica: los empleados.


“Yo soy madre soltera, tengo a mis dos hijas en la casa diario, las dejo solas porque pues no hay clases y ahí están todo el día; cuando vengo a trabajar, ¿quién me las cuida? Gracias a Dios la patrona pues nos da trabajo aquí, un día vienen dos compañeras, otro otras dos y así nos vamos turnando, tres días unos, cuatro días otros, aunque sea algo estamos sacando, pero no alcanza”, agregó la trabajadora.


Por otra parte, quienes también ven poco claro el panorama y anhelan la reapertura de las actividades comerciales, son los artesanos textiles y los mezcaleros, que vieron cómo se desplomaban sus ventas de un día a otro.


"Estamos desesperados"


“Desde marzo está así y las autoridades pues no nos dicen para cuándo; nosotros, la verdad, ya estamos desesperados porque no hay venta, no hay clientes y ni un apoyo, nada; en otros lugares nos dicen que están dando préstamos, que les llevan productos baratos y hay ayudas, pero aquí de plano se murió la cosa”, dijo Alicia, quien vende ropa y calzado artesanal.


En ese sentido, Abundio, que vive de la venta de mezcal, espera que la situación mejore y les permitan retomar su trabajo, ya que en medio de la crisis ha pensado en cerrar su negocio definitivamente.


“Es toda una vida y mira, por un virus que no existe se va a ir todo a la basura; el virus no existe, es un invento, al menos aquí (en Santa María del Tule) no hay casos, no se ha sabido, pero nos siguen teniendo encerrados. Ojalá esto pase, porque mira, sin ventas, pues tendría yo que cerrar”, concluyó.

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