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Don Sixto: una estrella del box de antaño

Foto(s): Cortesía
Julio León

Fue una de las estrellas del boxeo oaxaqueño. Es una leyenda viviente de aquellas épocas doradas de la efervescencia del pugilismo estatal.

 

Alcanzó la admiración del barrio, de la entidad, incluso de estados vecinos por su forma de pelear. Hoy, a sus 71 años de edad, a pesar de una enfermedad en su columna, no deja la activación física y continúa laborando en su taller de bicicletas que fundó hace más de dos décadas.

 

 

Es Sixto Pérez Vásquez, quien fuera monarca estatal de la división mosca, de los 51 kilogramos, quien atravesó por diferentes etapas, que pasó de la gloria boxística a problemas del alcoholismo pero desde hace más de 20 años rectificó el camino gracias a personas que le brindaron apoyo y lo aconsejaron para dejar esa faceta de su vida que lo mantenía noqueado.

 

 

Su niñez la vivió en el Barrio de la Trinidad de las Huertas.

 

 

Sentando en su pequeño banco, en el acceso a su taller, que se distingue en su interior por tener unos guantes de box gigantes colgados al centro, donde espera que los clientes arriben para brindar la atención oportuna y hasta a costos razonables, que ofrece, recuerda que jugaba a las canicas, a las “pollas”, entre otros juegos tradicionales en esas calles de tierra que hoy lucen pavimentadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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LOS INICIOS

 

 

Pero siempre se caracterizó por un carácter fuerte y explosivo, y cuando cursaba la primaria en la escuela Vicente Guerrero tras observar una pelea en la que “tundieron” a su tío Andrés Pérez, quien también fuera boxeador, Sixto decidió incursionar en el deporte los puños.

 

 

Fue así que pidió la oportunidad a Abraham Jiménez, que se convertiría en su primer entrenador, quien le enseñó las bases del pugilismo al lado de Javier “Cabrita” Reyes.

 

 

“Don Abraham me dijo: “¿Qué pasó mi muchachito? Esa era siempre su frase preferida. Le expuse mi intención por entrenar, y me respondió que si estaba dispuesto a obedecerle, aceptaba. Pero me advirtió: si tienes deseos, vas a llegar lejos…”.

 

 

Tenía aproximadamente 12 años de edad, recuerda en entrevista Sixto Pérez al tiempo que añade que con esfuerzos compró sus primeras vendas y con unos tenis viejos empezó a practicar con ese costal lleno de arena, aserrín y trapos, y con esas peras casi deshechas. Había precariedad en el improvisado gimnasio.

 

 

Pero lo que sobraban eran deseos y… mucho valor para prepararse y subirse al ring a ganarse unos pesos y para hacer una carrera en el boxeo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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En su juventud, con el que fuera su entrenador, Tomás "Machina" Castañeda.

 

 

 

PEGADA DE CAMPEÓN

 

 

Pronto comenzó a mostrar sus habilidades para este duro deporte de contacto. Sixto Pérez se convirtió en ídolo de las funciones que se realizaban en las fiestas patronales de los barrios de la ciudad como los 7 Príncipes, Trinidad de las Huertas, La Merced, Abasolo y Libre(en honor a la Virgen de El Rosario), entre otras.

 

 

Fue entonces que recibió la invitación de Tomás “La Machina” Castañeda para entrenar con él. La propuesta era llevarlo a pelear fuera de la ciudad y del estado. “Era el único que tenía licencia para subir peleadores fuera de Oaxaca y acepté, aunque ello representó el disgusto de don Abraham, que se caracterizaba por formar boxeadores”.

 

 

Y efectivamente, Sixto Pérez empezó su carrera en el sector profesional fuera de la capital oaxaqueña; acudía a pelear en diferentes municipios de la región del Istmo, principalmente en Juchitán de Zaragoza, Tehuantepec y Salina Cruz, lugares donde existía gran afición al box.

 

 

También brilló en cuadriláteros de distintos puntos de Chiapas como Puerto Madero(San Benito), Cintalapa y Tuxtla Gutiérrez, donde inclusive era ampliamente identificado.

 

 

“Ahí había muchos apostadores, que se me acercaban y me comentaban: ¿Vienes bien? Porque voy a aportar por ti”.

 

 

Pero el campeonato estatal del peso mosca, de los 51 kilogramos, recuerda, lo disputó frente a Alex “Popotes” García, de quien resalta, “tenía una pegada dura”; la pelea, indica, fue en la Arena Oaxaca, donde hoy se encuentra el Gimnasio Casa de los Deportes y que en ese entonces era conocido también como el “Embudo de Pino Suárez”.

 

 

Y en un aguerrido combate, Sixto Pérez levantó el título en ese primer combate, ya que tiempo después, cuando se realizó la revancha, el “Popotes” se agenció la victoria. “Para cuando llegó esa pelea ya no era yo el mismo, ya estaba muy acabado”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Una de las pocas fotos que conserva de las peleas que sostuvo.

 

 

 

EL TIEMPO NO PERDONA

 

 

Sixto Pérez recuerda que fueron casi diez años de gloria en el nivel profesional.

 

 

Y es que se caracterizaba por ser un duro oponente en el ring, difícil o casi imposible de poder noquear, una garra que también le costó un pronto desgaste físico.

 

 

“Se acaba la habilidad, la vista, los reflejos; tus golpes, tu pegada ya no es efectiva. Mi rostro ya estaba muy debilitado.

 

 

“Hay una frase popular que dice: Dios perdona, el tiempo no. Y es muy cierta. Yo ya tenía muy marcadas mis cejas y es donde mis rivales aprovechaban para golpearme y se me abrían rápido y tenían que pararse las peleas por nocaut técnico”.

 

 

Fue entonces que “La Machina” Castañeda le sugirió retirarse, “lo cual le agradezco porque creo que fue a tiempo. Me dijo: ahora que estas bien de tus facultades, mejor retírate, no quiero que termines “loquito”, y lo hice, y le agradecí el consejo”, relata mientras por momentos se interrumpe la charla por clientes que llegan para solicitar su servicio.

 

 

Pero llegó una etapa en la que Sixto Pérez combinaba su trabajo en el taller de bicis con los entrenamientos. Su primer maestro en este oficio fue Sergio Díaz Vásquez(+).

 

 

 

 

 

 

 

 

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Al lado de su hija mayor, Luz María.

 

 

 

LO ENVUELVE EL AMBIENTE

 

 

Hubo un momento en el que alcohol empezó a formar parte de cada función, del ambiente boxístico. “Después de la pelea, en el Istmo o en Chiapas, nos íbamos a la parranda, me invitaban o yo invitaba pero no faltaba…”.

 

 

Y luego de su retiro, se enfatizaría esa parte de su vida. Con tristeza aún, recuerda que llegó a caer en lo más profundo que provoca esa manera de vivir, y llegó a formar parte del “escuadrón de teporochos” del edificio en obra negra de las primeras calles de Colón en esta ciudad.

 

 

Su familia asistía a tratarlo de convencer para que dejara ese lugar pero sin éxito. “Un amigo, Mario, radiotécnico, también me iba a buscar y lo despreciaba”.

 

 

Pero llegó el momento que su cuerpo no resistió más y por fin tuvo la voluntad de buscar dejar esa adicción, y luego de un largo proceso anexado, se rehabilitó.

 

 

Y tiene más de 20 años de haber rectificado. Además, dejar el alcoholismo fue una de las promesas que hizo a personas que lo ayudaron para abrir su propio taller en esa época, el cual se ubica actualmente en la calle de Santos Degollado desde hace más de dos décadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fue casi una década en la que brilló en el deporte de los puños.

 

 

 

LA LESIÓN

 

 

Un accidente donde se golpeó con la guarnición de una banqueta, provocó una lesión en su columna vertebral, que ante su indiferencia por recibir atención oportuna, hace tres años provocó que en una ocasión cuando laboraba, quedó sin poder moverse, y tuvo que ser sometido a cirugía de emergencia.

 

 

Fue una difícil etapa que requirió meses de rehabilitación, de mucha paciencia, de vueltas con familiares en terapias y más… para volver a caminar, lo consiguió pero ahora lo hace un tanto encorvado.

 

 

SU FAMILIA

 

 

Sixto Pérez se casó un 12 de diciembre de 1961 y tuvo siete hijos: Luz María, Francisco, Teresa, Patricia, Margarita, Genoveva y Gerardo. Tiene nueve nietos.

 

 

En la actualidad, a pesar de su problema en la columna, no deja la activación física, se levanta a temprana hora todas las mañanas para salir a rodar, y atiende su taller. No permite que le ayuden demasiado, le gusta ser autosuficiente en todos los sentidos.

 

 

Áreas de su lugar de trabajo tienen tintes de lo que fue su brillante paso en el boxeo oaxaqueño, donde formó parte de la generación dorada de la especialidad con pugilistas como el “Zorrita” Ramírez, Agustín Vásquez, Alex “Popotes” García, Luis Hernández e incluso en sus inicios con Raciel Bentarrón y el “Pelirrojo” Vásquez, por mencionar algunos.

 

 

EN CORTO

 

 

Nombre: Sixto Pérez Vásquez

 

 

Lugar de nacimiento: Oaxaca de Juárez, Oaxaca

 

 

Fecha de nacimiento: 1 abril 1945

 

 

Hijos: 7

 

 

Padres: Esteban Pérez Vásquez y Gabriela Vásquez Hernández

 

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