El recorrido por la vida cuenta en la historia personal con varias batallas libradas. El equipo de sobrevivencia mínimo para cursar estos días en la ciudad supone una suerte de paradojas, contrastes y paradigmas. El equipaje puede ser pesado o liviano, a elección de cada uno, pero para el disfrute hará falta tener uno que otro amuleto para la guerra y hay un lugar donde se pueden conseguir.
No se trata de una simple metáfora. Algunos dicen que el arte en tiempos de caos suele ser un bálsamo, pero también es denuncia, crítica y alternativa con múltiples interpretaciones. Así es que surge en tiempos de convulsión social una propuesta de cuatro hermanas artistas que elaboraron piezas que bien pueden servir para librar el curso de la vida, en pleno verano.
Amuletos para la guerra reúne una serie de obras en varias técnicas y formatos, de entrada obras en afelpado, que Alejandra Sánchez Salgado trabajó en relación con su propia idea de protección, relacionada con ajos, semillas y el propio peyote, conceptos que traslada a collares de lana animal teñida con tintes naturales y lino. Su experiencia en esta técnica exhibe el dominio de la misma.
Ella reúne en varios elementos místicos, la biodiversidad y las propiedades curativas para el cuerpo y alma más simbólicas en su vida. Además muestra un par de textiles que reinterpretan los motivos ceremoniales y rituales hacia la tierra.
En esta exposición colectiva, la primera que reúne a estas hermanas, las cuatro participan tanto en piezas individuales como colaborativas. Libertad Salgado propone en una familia de escarabajos confeccionados y bordados a mano, su idea alude al crecimiento genealógico de la familia dual hombre-animal y su comunión con la historia.
Protección, encomienda y bálsamo
Cada una de las piezas que las Sánchez Salgado elabró para esta exhibición fue creada por cada una ellas bajo un enfoque personal de técnicas y contenido; todas poseen el significado de protección ante enfrentamientos en la vida, en y con familia, así como socialmente.
La exposición temporal que acoge en estos días El Venadito Espacio Cultural posee también la carga energética de cada artista. Los tiempos en los que se dio el proceso creativo para estas piezas estuvo marcado de enfrentamientos entre al policía federal, integrantes del magisterio y sociedad civil.
Abril Salgado comparte la misma visión sobre la relación del hombre y su naturaleza, colabora al lado de sus hermanas Libertad y Alejandra en una pieza de gran formato elaborada con lana de oveja representada en un cuerpo humano cicatrizado, herido, corrompido por las desgracias sociales, el amor y su florecimiento, descomunalmente enmascarado por una fuerza patriota.
Este personaje representa dos estados de lucha y valentía y a su vez, el mismo origen de las hermanas: Guerrero- Oaxaca. Bautizado como El diablo insurgente, el tapiz es un símbolo de protección y defensor patriota. La génesis de estos personajes es Teloloapan Guerrero, en una batalla por la defensa de sus tierras.
"Es una tradición de ese pueblo, las máscaras las elaboran con madera tallada y representan animales de ese lugar. El cuerpo y los tatuajes poseen un significado complementario, es el estado herido: Oaxaca, marcado por los conflictos y plegarias. Ambas partes, cuerpo y máscara completan el hecho de ser guerrero, que defiende y a la vez busca protegerse."
Esta unión de dos estados en constante guerra (narcotráfico, gobierno, iglesia y magisterio) potencia los temas que han sido constantes en los estados de donde provienen las hermanas, Guerrero Oaxaca.
Esta pieza de afelpado fue elaborada con agujas y en húmedo, sobre un fieltro ecológico, echo de lana también. El personaje tiene bordados los tatuajes y tiene incrustaciones de cerámica, elaboradas por Isabel Sánchez, atrapadas con un velo de un pre- fieltro, quien expone en Amuletos para la guerra una pieza de cerámica, un hombre venado.
El dato: La exposición permanecerá exhibida en El Venadito durante dos meses.
¿Cuándo y dónde?
En curso en El Venadito Espacio Cultural, Panorámica del Fortín 530.
