OAXACA.- Ante la continuidad del plantón de maestros, el corazón de la Verde Antequera sufre de un mal cardíaco que, como en el 2006, fisuró sus entrañas. El daño está al descubierto, no hay nada que lo cubra. Sus muros de cantera lucen sucios y descuidados, algunas aceras están semidestruidas, los semáforos se encuentran inservibles, los servicios de limpia se llevan a cabo a cuenta gotas, el turismo ya no ingresa a esta plaza pública.
Desde el 15 de mayo, el zócalo de la capital alberga como residentes “temporales” a los integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), quienes instalaron sus campamentos con la advertencia de no retirarse hasta que el Gobierno federal ceda con la abrogación de la reforma educativa.
Campamento abandonado
Aunque las casas de campaña de los docentes ocupan las calles de Hidalgo, Bustamante y Guerrero, en un recorrido realizado por NOTICIAS se constató que en su gran mayoría permanecen abandonadas; sólo uno o dos profesores cuidan el lugar.
El infarto al miocardio del zócalo se extiende ante el colapso de sus arterias; el daño inicia desde la avenida Independencia, una de las principales vías de acceso al Centro Histórico, la cual en la penumbra de la noche, esconde las pintas en los inmuebles que forman parte del patrimonio de la humanidad. En el día son totalmente visibles, ahí están, no se esconden; “Fue el Estado”, “Asesinos”, "Gobierno represor”, “Justicia”, “Libertad a los presos políticos”, “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, son algunas de las consignas que se escribieron en días pasados con aerosol en las fachadas de los edificios.
Los daños
En el cruce con la calle de 20 de Noviembre aún quedan rastros de las fogatas y barricadas que los manifestantes e integrantes de las organizaciones realizaron hace más de dos semanas. Más adelante, sobre la Avenida Independencia, en la esquina con García Vigil, los restos de un semáforo que la noche del 19 de junio un grupo de encapuchados intentó derribar, todavía se mantiene en pie.
En esa misma esquina, el edificio que alberga al Museo de los Pintores de Oaxaca (Mupo) fue vandalizado. Las pintas no encontraron mejor espacio que sus grandes y limpios muros.
En las primeras jardineras que se localizan en la Alameda de León, se observan bolsas de basura, mientras que dos bancas que cotidianamente se encuentran sobre el piso de cantera, casi frente a la catedral, hoy lucen sobre la tierra que cubre las raíces de los frondosos árboles que dan vida a este espacio.
Arritmia cardiaca
Desde la Alameda de León hasta el zócalo, los ambulantes terminan con una arritmia cardíaca al corazón de la ciudad; los mayores afectados, los comercios establecidos que se quejan del desorden, la inseguridad y la falta de clientes por culpa de la mala imagen que generan los campamentos de los maestros y los puestos de los comerciantes en lucha.
El saldo visible hasta este momento en esta zona del zócalo es el cierre del restaurante Andador Vasco.
Frente al portal de Las Flores, los puestos y manteados impiden la visibilidad de los negocios establecidos. Un pequeño pasillo que se forma entre las casetas de fierro y madera es utilizado por aquellos que se animan a cruzar por el zócalo. El andar se vuelve complicado y a veces, hasta tedioso.
De frente al Palacio de Gobierno la situación no es diferente. En el quiosco, su cúpula es lo único que sobresale de las decenas de mantas con consignas que los activistas, padres de familia y maestros colgaron a su alrededor.
La imagen del Santo Niño Appo sigue presente. Reposa casi tranquilo sentado en una silla en la parte más alta de las escaleras que conducen al quiosco. Para algunos manifestantes, es un símbolo de fe y lucha.
Los boleros que en el zócalo tienen su epicentro de trabajo, se quejan de la dramática disminución de trabajo. “Para nosotros no hay Niño Appo, ni apoyos económicos como el de los grandes empresarios, con nuestro trabajo tenemos que salir adelante y eso es lo que tratamos de hacer”, indicaron.
Basura en las calles
Sobre las calles de Hidalgo y Bustamante, la presencia de basura es constante. Para evitar mayor acumulación, los responsables de los comercios establecidos, tienen que salir a tirar sus desehos hasta la Avenida Independencia, casi esquina con 5 de Mayo.
Es en la calle de Armenta y López, frente al centenario Teatro Alcalá, donde las banquetas lucen semidestruidas. Fue la noche del 18 de junio cuando el grupo de maestros que pernocta en esa zona en su lucha por la defensa del plantón trataron de romper el piso de piedra y cantera para obtener piedras para arrojar a las fuerzas federales y estatales.
Tras 50 días plantón, la ciudadanía demanda al Gobierno del Estado que atienda la problemática de los maestros, los atienda y regresen así a sus salones de clase. “Ya no podemos seguir así. Oaxaca no va a aguantar otro 2006”, indicó Tere, ama de casa.
Mientras que un estudiante de la Facultad de Arquitectura 5 de Mayo, condenó la muerte de nueve personas en Nochixtlán y lamentó que para exigir justicia, grupos de jóvenes realicen pintas en los inmuebles de cantera, pues "atentan contra esas edificaciones”, manifestó.
Evaluación de daños
La directora del Centro Histórico y Patrimonio Edificado de Oaxaca de Juárez, Verónica Arredondo, consideró que alrededor del 30 por ciento de la arquitectura del primer cuadro de la ciudad presenta afectaciones debido a las protestas y el plantón que permanece en el zócalo y Alameda de León.
En un reporte preliminar señala que hay banquetas que fueron destrozadas para usar sus fragmentos como proyectiles. Las guarniciones de las aceras presentan daños severos, a lo que se le suman cientos de fachadas más que cuentan con pintas.
LUCHA MAGISTERIAL
49 días de plantón
30% de la infraestructura del zócalo, dañada
3 semáforos destruídos
19 toneladas de basura fueron retiradas
2.5 toneladas de deechos se generan diariamente
4 calles ocupadas
Hace 10 años...
En el 2006, el plantón de la Sección 22 del SNTE permaneció en el zócalo por casi seis meses
