Los siete candidatos a gobernador de Oaxaca llegaron, se pararon en la palestra del segundo Debate Público organizado por el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Oaxaca (IEEPCO) y la moneda está echada al aire a 16 días de que se celebre la elección. Sólo uno de los candidatos habló sobre la participación de los oaxaqueños y fue un planteamiento serio, “que la elección del estado no se decida con menos de la participación del 50 por ciento de los electores”.
La intención del debate es que sirva para que el ciudadano participe de manera consciente e informada en los comicios del próximo 5 de junio. Que vayan a las urnas y sepan por qué van a votar, por quién y para qué y este debiera ser el primer planteamiento tras analizar las propuestas de los candidatos y su viabilidad en un proyecto de gobierno.
En este segundo ejercicio de expresión democrática, que más que debate fue una exposición de proyectos y un poco más de descalificaciones, los candidatos abordaron tres temas eje: Pueblos Indígenas, Salud y Educación, además de dos tópicos más: la presentación y las conclusiones.
En diferente orden de participación en cada uno de los temas, dos tópicos fueron recurrentes: la corrupción, el mal uso de los recursos públicos y referencias a los gobiernos que han pasado por Oaxaca, a los que responsabilizaron de que la pobreza y la marginación aún aquejen al estado.
Pueblos Indígenas
Alejandro Murat, de la coalición PRI-PVEM-Panal, propuso la creación de una universidad especial para los integrantes de las diferentes etnias, un instituto de lenguas indígenas y la conformación de un Consejo de Pueblos.
El candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Salomón Jara dijo que rescataría los acuerdos de San Andrés Larrainzar.
En tanto que, el representante de la unión PAN-PRD, Pepe Toño aseguró que habrá respeto a la autonomía de los pueblos indígenas, como la marca el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Mientras que el abanderado del PT, Benjamín Robles Montoya, dijo que en su gobierno habrá “cero tolerancia a la discriminación”, pero no hizo ninguna propuesta concreta.
El resto de los “suspirantes”, el del Partido Renovación Social (PRS), Joaquín Ruiz Salazar; el del Partido Unidad Popular, Francisco Javier Jiménez Jiménez; y el del Partido Social Demócrata (PSD), Manuel Pérez Morales, divagaron sobre la necesidad de respetar los derechos humanos de las 17 etnias de Oaxaca, pero sin ningún plan definido.
Educación
Becas tanto para transporte como para estudios, mejorar la infraestructura educativa y trabajar en comunicación con los maestros y padres de familia para determinar la política educativa fueron los planteamientos de los elegibles, y con frases como “una nueva visión para la educación que apoye el nivel superior”, o “un módelo educativo popular y de alto nivel”, dejaron más dudas que opciones asequibles para una administración gubernamental en Oaxaca.
Salud
Este es el tema que más descalificaciones generó entre los candidatos al ser el más sensible para la población de Oaxaca por dos razones, la primera: ningún gobierno que presuma estabilidad, honestidad y transparencia, permite poblaciones que no tengan acceso a un servicio básico y un derecho constitucional: medicos y medicinas. El gobernante tiene la obligación de proporcionarlos porque es su deber, no es algo que el pueblo “se haya ganado”.
La segunda razón es que si un pueblo no es saludable es debido al circulo vicioso en el que se establece que tampoco tiene acceso a educación, a infraestructura carretera y a servicios básicos como luz, agua potable y sana alimentación.
En su argumentos, los candidatos hablaron de terminar los hospitales inconclusos, equiparlos, capacitar al personal, que el presupuesto para este sector sea mayor, el resurgimiento de unidades móviles de atención, un Hospital de la Mujer, cárcel para funcionarios corruptos dentro de los servicios de salud e incluso “médicos hasta la puerta de las casas de niños y mujeres”, todos sin la explicación del plan de ejecución y sus beneficios a corto plazo.
Así terminó el segundo Debate Público de los candidatos, con menos errores técnicos que el anterior, con más aplomo de los candidatos que ya no erraron la dicción, salvo una excepción, pero con las mismas promesas y proyectos. Efectivamente, la moneda está en el aire, pero ese volado lo echa el ciudadano.
