Oaxaca.- La Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca ofrece acompañar a la familia del niño Omar Guzmán Ríos, víctima de síndrome de Lennox Gastaut, para importar Canabidiol, un producto elaborado en los Estados Unidos, a partir de la mariguana, para que el paciente de nueve años emprenda un tratamiento más eficaz para mejorar su salud.
Ello, porque la salud es un derecho humano, precisó el visitador general del órgano autónomo, Juan Rodríguez Ramos.
El síndrome de Lennox Gastaut, es uno de los más devastadores padecimientos infantiles, manifestados en constantes ataques epilépticos, los más agresivos y poco comunes en los niños.
El encargado de despacho de los Servicios de Salud de Oaxaca, Héctor González, tiene facultades de ley, para ordenar la autorización para la importación de Canabidiol, producto que está patentado y cuenta con un Registro Sanitario en Estados Unidos, informó de su lado Omar Calvo Aguilar, presidente de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico de Oaxaca.
No estaría incurriendo en ningún ilícito las autoridades sanitarias o algún neurólogo que intervengan en la protocolizarían para la importación de Cannabidiol, agregó el perinatólogo y ginecólogo obstetra.
El galeno descartó la negativa de las autoridades sanitarias del estado a una petición tan especial que los padres del menor deberán formular por escrito, pero en caso de que la contestación fuere adversa, la familia puede apelar ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con la posibilidad en un cien por ciento ganar el caso.
El visitador general de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, informó que es necesaria la solicitud de Adela Ríos y Huberto Guzmán Sánchez, padres del menor, para que el Ombudsman propicie una reunión urgente con los representantes de los Servicios de Salud de Oaxaca, para abordar el caso y lograr la autorización para la importación urgente de Canabidiol, un producto que mejoraría la salud del niño Omar Guzmán Ríos.
La madre de Omar, aseguró:
He tocado todas las puertas y ningún neurólogo, ni del sector público ni del privado, ha aceptado prescribir a mi hijo el consumo de ese medicamento. No tengo dinero, pero por la vida de mi hijo, estaría dispuesta a recorrer casa por casa y con la ayuda solidaria de la gente, recaudar la suma requerida para comprar esa sustancia fabricada por laboratorios extranjeros.
Los neurólogos consultados siempre me responden "que en México no existe el conocimiento científico que respalde la eficacia de la sustancia denominada cannabidiol".
En mi opinión, sólo se trata de un pretexto, porque la eficacia del producto ya fue probada exitosamente en una niña en Monterrey. Lo cierto es que ningún neurólogo quiere arriesgar con ello su vida profesional.
Estoy dispuesta a firmar un documento ante un Notario Público, en el que asumiría la responsabilidad total del suministro de cannabidiol en mi hijo, y excluiría por completo de responsabilidad al neurólogo que expida la receta médica para la importación del producto. La Comisión Federal para Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), exige esos requisitos para la autorización de la importación del producto.
