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Jonathan Eduardo Medina muestra la magia en el taco

Foto(s): Cortesía
Redacción

En lugar de ir a la escuela, Jonathan se iba al billar con sus amigos.


Así comenzó la vida de Jonathan Eduardo Medina Alonso, quien gracias a su excelente manera de jugar le apodaron el Mago.


“Empecé en esto del billar con aspiraciones de jóvenes de espíritu rebelde, y con esas ganas de convivir con los amigos”, recuerda el billarista.


El Mago, comienza a desnudar parte de su vida dedicada al deporte y expone: “Desde niño me llamaba mucho la atención los números, lo que me impulsó a desarrollar un talento nato y facilidad para jugar el ajedrez, y que a nivel primaria me dio muchos triunfos.


Este deporte ciencia, lo mezclaba con el futbol, otro deporte que también me gustaba, porque en la familia la mayoría lo practica, mis primos, mis tíos y mi padre.


CAMBIA EL FUTBOL Y EL AJEDREZ POR LA PATINETA


Al ingresar a la secundaria, a sus amigos les gustaba andar en patineta y Eduardo los siguió.


“Veía como hacían trucos, me llamó la atención empecé a desarrollar mis habilidades, tanto que dejé el futbol y el ajedrez.


“Se me daba muy fácil aprender, pero también los riesgos eran altos y comencé con las lesiones en los tobillos”, apuntó el jugador.


Participó en exhibiciones donde no me fue nada mal, solo que donde participaba, era en la modalidad skate, en las rampas simplemente no se me daba. 


INICIA SU CARRERA EN EL BILLAR


Ingresó al juego de billar por accidente, estando en el bachillerato, por invitación de algunos amigos de la escuela, se “jaló" las clases para ir a divertirse en una mesa de billar.


Desde ese momento le gustó, y comenzó a practicarlo con pasión.


“Al principio me resultó un juego divertido el tratar de meter las bolas en las buchacas, pero poco a poco me empecé a dar cuenta de otras cosas.


Me gustaba mucho la convivencia con los amigos —platicó— y así pasé dos años aproximadamente, tiempo en el que me di cuenta de la magia que encierra este juego.


Se anotaba en torneos y a los cuatro años de practicar ese deporte, representó a Oaxaca en el Campeonato Nacional de Billar que se realizó en Toluca, Estado de México.


Tuve una buen actuación y regresé motivado a estudiarlo más de fondo y comencé a tomar libros y a experimentar otras cosas.


Remarcó que lo que más le llamó la atención, es el mantener la cabeza fría y no perder la concentración, además de aplicar un poco psicología, física, matemáticas, y sobre todo, el buscar de darle los efectos deseados a la bola.


“Es muy padre que en este deporte descubres técnicas, y para qué sirve cada tipo de taco, ya que existe un taco para realizar el saque y otro para buscar darle efecto a la bola.


“Por ello, este deporte para mi es apasionante, nunca terminas de aprender; ejecutas un efecto hoy, y mañana buscas superarlo, y así te lleva esa cadenita de la insatisfacción, pues siempre quieres estar innovando, y nunca vas a terminar de aprender, y de experimentar, pues la tecnología ha llegado al fabricarse tacos de fibra de carbono, el cual va desplazando a los tacos de madera”, explica Medina Alonso.


ERRORES QUE CUESTAN


En toda competencia si no se está concentrado en lo que se va hacer, los costos son altos muchas de las veces, y de lo ganado se pierde todo.


En referencia a ello Jonathan aclara: “Hay cosas que a veces no se pueden explicar que pasó; como cuando fui al panamericano de Perú, donde dos veces fallé en el 8, y es ahí donde las distracciones cuestan y cuestan todo el esfuerzo realizado en la competencia, y es ahí donde se me fue la oportunidad de conseguir medalla y el boleto a mi primer Mundial.


“A pesar de los pesares, estoy tranquilo, porque el juego te da revanchas y creo que pronto volveré a tener esa oportunidad y no la voy a dejar escapar; mi objetivo está en asistir a un mundial.


“En este mes íbamos a tener otra eliminatoria para buscar el pase a panamericanos, pero se suspendió debido a la pandemia que estamos padeciendo y todo quedó pospuesto hasta nuevo aviso”, aclaró.


Indicó que llega de Perú con mayor experiencia, y ahora solo le toca poner en práctica cosas nuevas que aprendió en esa competencia internacional y llegar a las subsecuentes competencias con mayor experiencia y madurez.


EL APODO DEL MAGUITO


El apodo del Maguito viene del jugador profesional número uno del país y de origen michoacano, Ignacio Chávez, que le bautizó en ese entonces, por haber sido el rival más acérrimo de la competencia.


“Todo surgió en mi asistencia al primer nacional celebrado en Toluca, Estado de México, me tocó jugar contra él y lo tuve en jaque al empatar 3-3, pero como todo novato, me tocó pagar piso y los nervios me hicieron perder. 


“Ya por la noche, coincidimos en salir en busca de alimentos, nos encontramos y me invita a cenar, y ya en camino me dijo, ‘tú eres el maguito’; cuando seas grande vas a ser como yo, y fue a partir de ahí que se me quedó el apodo”, expresó con un dejo de felicidad.

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