La inoportuna atención médica, mantiene en estado delicado de salud a una madre y su recién nacida en el Hospital Civil Doctor Aurelio Valdivieso luego de que personal del nosocomio se habría negado a ingresarla en las dos ocasiones en las que fue remitida por el Centro de Salud con Servicios de Ampliados (Cessa) de Tlalixtac de Cabrera, debido a las complicaciones desarrolladas durante la labor de parto.
Actualmente, la madre Sayra Hernández Yescas de 20 años de edad y su recién nacida, cursan por un cuadro de infección, informó la familia.
“Yo me pregunto cuántas madres y cuántos bebés no han fallecido y lo toman como algo natural porque no se dan a conocer las dificultades por las que atraviesan para el acceso a salud”, cuestionó María Soledad Garcés Jiménez, familiar de la paciente.
La joven empezó con contracciones el pasado viernes 17 de abril, alrededor de las 15:00 horas, por lo que se dirigió al centro de salud ubicado en Volcanes; ahí la remitieron al Hospital Civil Doctor Aurelio Valdivieso para una primera valoración y posteriormente la enviaron al Centro de Salud de Servicios Ampliados (Cessa) establecido en Tlalixtac de Cabrera.
Debido a que todo transcurría con normalidad, regresaron a la paciente a su casa con cita para una nueva revisión a las 4 de la mañana del sábado 18 de abril. Posterior a la revisión la volvieron a regresar a casa y las citaron nuevamente a las 8 de la mañana en el hospital donde permanece sin estar internada.
Durante todo ese día estuvo en la cercanía del Cessa caminando para ayudar a acelerar el trabajo de parto. Fue alrededor de la 1 de la madrugada del domingo 19, que tras la revisión decidieron remitirla al Hospital Civil porque la bebé tenía taquicardia.
Al llegar al nosocomio, el doctor que la valoró le indicó que la bebé no llevaba taquicardia y que no había ningún problema por lo que no requería cirugía y la remitió de nueva cuenta a Tlalixtac. Nuevamente se trasladaron al Cessa en donde la volvieron a ingresar alrededor de las 05:00 horas con la precisión de que la labor comenzaba a complicarse.
De acuerdo con la familia, a las 09:00 horas del domingo le indicaron que le ayudarían a inducir el parto, pero más tarde -aproximadamente a las 13:30 horas- salieron a avisar que la bebé se había hecho popó dentro de la madre, hecho por el cual ya presentaba fiebre.
Por ello le indicaron que habría que trasladarla de urgencias al Valdivieso. Bajo argumento de que no tenían ambulancias disponibles en un primer momento se negaron a utilizar la ambulancia, pero finalmente otorgaron el servicio. De nueva cuenta en el Hospital Civil al que llegaron alrededor de las 15:00 horas le indicaron a la ambulancia que no podrían recibirla, a pesar del documento de remisión.
Ante la insistencia, la joven fue ingresada para llevar a cabo la cesárea. La familia fue informada que tanto la madre como la recién nacida se encontraban delicadas de salud.
Se debate entre la vida y la muerte
La niña de 14 años que dio a luz gemelos, de los cuales uno de ellos falleció, se debate entre la vida y la muerte. El caso, que refleja la problemática que enfrentan las niñas y las mujeres oaxaqueñas para el ejercicio pleno de sus derechos, ejemplifica la suma de vulnerabilidades a las que las niñas embarazadas están expuestas por razón de género, edad, pertenencia a comunidades indígenas, marginación y las condiciones de los sistemas de salud, las cuales se agravan por la contingencia del COVID-19.
Sobre este caso, Angélica Ayala Ortiz, integrante del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos puntualizó que un embarazo infantil, por principio es una violación grave a los derechos de las niñas, pues violenta su derecho a ser protegidas en su integridad física, emocional y sexual.
Sin embargo, la UNICEF informa que, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Derechos de las Mujeres Indígenas, el 68.5 % de las niñas y jóvenes indígenas de Oaxaca se casan entre los 9 y los 19 años y el 26 % se casan a los 15 años o menos y aunque desde el 2013 está prohibido el matrimonio infantil, las uniones siguen siendo una realidad en muchas comunidades.
“Una niña de 14 años convertida en madre genera una serie inquietudes, todas preocupantes, desde las costumbres culturales que normalizan las uniones tempranas, hasta la posibilidad de que haya sido el resultado de la violencia sexual no identificada a tiempo por parte del sistema de salud o por falta de conocimiento y/o aplicación de la NOM 046, dando como resultado un embarazo forzado, que pudo ser interrumpido legalmente, previo consentimiento informado”, indicó.
Al recopilar datos oficiales, detalló que en Oaxaca, según las Estadísticas de Natalidad del INEGI, en el 2017, el 15.8 % (12,468) de los nacimientos se presentaron en mujeres de 15 a 19 años y el 0.3 % (250) en niñas de 10 a 14 años, no obstante, los Servicios de Salud de Oaxaca registraron que entre el 2015 y el 2017 ocurrieron 2,066 embarazos en menores de 15 años.
Indicó que a fin de no incrementar el riesgo de contagio del COVID-19, se ha generado un protocolo para la atención de las mujeres durante el embarazo, parto, puerperio y de la persona recién nacida durante la emergencia sanitaria. Lo que sucedió en este lamentable caso no está ni siquiera considerado: muchas comunidades carecen de servicios de salud, por lo que la niña en proceso de parto fue trasladada al Jicaral, Coicoyán de las Flores, misma que fue cerrada y su personal retirado justamente por temor al contagio de coronavirus.
Finalmente, las autoridades gestionaron el apoyo de una ambulancia, cuyo personal estabilizó a la niña y la trasladó al Hospital de Juxtlahuaca, su salud es delicada, pues además de ser un embarazo de alto riesgo, las condiciones para su atención presentaron infinidad de obstáculos.
