Tras 17 años de servicio ininterrumpido, el albergue “Buen Samaritano” que brinda atención a la población migrante centroamericana en su paso por la capital del estado, cerró sus puertas este miércoles debido a la pandemia del COVID-19.
El coordinador del Centro de Orientación al Migrante (COMI), Fernando Cruz Montes, alertó que esta pandemia sólo ha detenido momentáneamente la migración centroamericana hacia Estados Unidos, pero en cuanto se regularice la situación podría incrementarse con más fuerza debido a que habrá miles de personas desempleadas y en situación de mayor pobreza.
“La situación de la migración no se va a poder detener; pienso que, al contrario. Después de que pase todo esto la gente va a quedar en una situación económica muy difícil y eso va a empujar a emigrar para buscar mejor vida”, declaró.
Consideró que otro de los factores que podría duplicar el flujo migratorio es el hecho que Estados Unidos requerirá de mano de obra de los migrantes para recuperar su economía.
Manifestó que los países tienen que ir delineando las acciones a implementar ante aquél futuro contexto: “Los países tienen que prever en dar facilidades y sobre todo en la documentación para que no los deporten y puedan ser contratados en los lugares en donde se les necesitan”.
Hasta el pasado martes, el albergue del COMI tenía bajo su resguardo a un grupo de hondureños, quienes determinaron intentar regresar a sus hogares en su país de origen aun cuando la situación es sumamente complicada debido al cierre de fronteras. “Ellos decidieron irse para reunirse nuevamente con sus hijos y esposas”, indicó
“Decidimos cerrar el albergue porque ya no tenemos gente y por otro lado no queremos favorecer una situación de contagio. Nosotros llevamos 17 años en el albergue y nunca habíamos tenido una situación como la que estamos viviendo hoy, hubo epidemias en algunos tiempos, pero no como una cuarentena que nos llevar a cerrar”, expuso.
Por su ubicación geográfica, Oaxaca es uno de los estados que recibe a miles de migrantes centroamericanos quienes, en su intento por llegar a Estados Unidos, tienen que cruzar por México. Se estima que cada año ingresan por la frontera sur unos 125 mil extranjeros.
