Desde hace años, Hugo Noel L.G., de 26 años de edad, se realizó un tatuaje con el nombre de su madre en el tórax y sirvió para que lo identificaran.
El sujeto fue degollado y calcinado en la carretera a Santa Catarina Montaño en jurisdicción de Santa María Atzompa.
El cadáver de una mujer, que encontraron al lado de Hugo, aún permanece en calidad de desconocida.
La señora G.H.G. acudió al anfiteatro del Instituto de Servicios Periciales y al observar los restos de las dos personas localizadas sin vida y calcinadas en un 90% de la superficie corporal, reconoció al varón como su hijo.
Hugo se había realizado tres tatuajes, un pez vela, un escorpión y el nombre de su mamá, por lo cual logró identificarlo legalmente.
La mujer dijo desconocer cómo ocurrieron los hechos y mencionó que su hijo vivía en San Jacinto Amilpas, de donde salió el domingo y ya no regresó.
Al acudir a buscarlo en el anfiteatro del Instituto de Servicios Periciales en San Bartolo Coyotepec confirmó que los restos estaban calcinados, pero lo reconoció por los tatuajes, donde viene su nombre.
FUERON DEGOLLADOS
De acuerdo con la necropsia realizada a los cuerpos, los dos fueron degollados al presentar heridas en el cuello de objeto cortante. Por ello, presumen que los degollaron y luego les prendieron fuego.
Como fue informado, los cuerpos de Hugo y la joven fueron localizados a las 07 horas del lunes 9 de marzo en el camino de terracería a Santa Catarina Montaño, en el paraje Cerro de la Virgen, cerca del basurero municipal de Santa María Atzompa.
Elementos de la policía municipal arribaron al lugar para acordonar la zona y posteriormente, los elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones realizaron diligencias en el lugar, buscando indicios y los cuales fueron llevados al Instituto de Servicios Periciales.
En las investigaciones que realizan los elementos policíacos establecieron que al parecer Hugo se dedicaba a la venta de la droga conocida como cristal, y es una de las líneas de investigación sobre el doble homicidio.
Aún se espera que sea reclamado el cuerpo de la mujer que lo acompañaba y quien tenía una edad de 26 años aproximadamente, pero no se le encontraron tatuajes o alguna seña en particular.
