Los “crímenes del baúl de Phoenix”, como han llegado a ser conocidos, tuvieron lugar en un apartamento de la capital de Arizona la noche del 16 de octubre de 1931.
Lo asombroso de estos macabros hechos, es que Winnie Ruth Judd decidiera acompañar a los baúles que contenían sus dos víctimas durante el curso de su largo viaje por Norteamérica.
El apartamento estaba ocupado por Hedwig Samuelson y Agnes LeRoi, de 27 años, y la noche en cuestión las dos se hallaban acompañadas por Winnie Judd, antigua compañera de cuarto y colega en la clínica local.
Al parecer se produjo una discusión sobre viejas amistades del otro sexo que acabó pasando a la violencia física. Hedwig sacó una pistola y disparó a Winnie en la mano, todo en el más puro estilo “Lejano Oeste”.
Winnie logró quitarle el arma y -en defensa propia, diría después- mató a las dos jóvenes.
Agnes LeRoi cupo en un baúl de gran tamaño, pero acomodar a la señorita Samuelson en un baúl más pequeño exigió desmembrarla.
El 18 de octubre, Winnie Judd y los dos baúles subieron a un tren con dirección oeste que finalizó su trayecto en la estación Southern Pacific de Los Ángeles.
Cuando la señora Judd -acompañada ahora por un joven a quien identificó como Carl Harris, dedicado en su profesión a los negocios-, se dispuso a reclamar su equipaje y uno de los baúles había empezado a rezumar un líquido pestilente y más bien pegajoso.
Un empleado les pidió que abrieran los baúles y Winnie y Carl se marcharon con el pretexto de ir a buscar las llaves y no volvieron.
El empleado forzó la cerradura de los baúles y su acto desencadenó una cacería a escala nacional con el objetivo de atrapar a Winnie Ruth Judd, doble asesina, que a esas alturas ya era apodada “La asesina del baúl”.
Es enjuiciada
El médico con el que estaba casada le suplicó que se entregara. Winnie hizo caso a sus ruegos y fue juzgada, encontrada culpable y sentenciada a muerte. Diez días antes de la fecha fijada para la ejecución se celebró un nuevo juicio. El tribunal consideró que no estaba en su sano juicio y la señora Judd acabó intemada en el Hospital Estatal de Arizona, de donde salió en libertad condicional.
