Un enfrentamiento a bala y con granadas dejó este viernes al menos 25 presos muertos y 20 policías heridos en una comisaría de la localidad venezolana de Acarigua (estado Portuguesa, oeste), denunciaron organizaciones de derechos humanos.
"En total fueron 25 reclusos muertos y unos 20 policías heridos", dijo a la AFP Carlos Nieto, director de Una Ventana a la Libertad, que defiende los derechos de los presidiarios.
Un balance inicial dio cuenta de 23 fallecidos y 14 uniformados heridos, pero Nieto actualizó las cifras tras culminar el motín.
Según Nieto, los choques se desataron cuando un comando de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) irrumpió para rescatar a visitantes que habían sido tomados como rehenes el jueves por el "pran", o preso líder del penal, quien murió.
"Esta mañana enviaron al FAES y hubo un enfrentamiento. Los reclusos tenían armas, les dispararon a los policías. Al parecer (los presos) también explotaron dos granadas", señaló el activista.
Una comunicación interna de la policía, citada por la ONG, dio cuenta de varios uniformados heridos por "esquirlas y explosivos".
Violencia crónica
Ninguna autoridad se había referido públicamente al caso. El Ministerio de Asuntos Penitenciarios no suele informar sobre estos incidentes, aduciendo que centros de detención preventiva como ese no están a su cargo.
La violencia es moneda común en esos establecimientos, donde según el código penal los acusados no deberían pasar más de 48 horas.
Pero los cerca de 500 que existen en Venezuela albergan a unos 55 mil detenidos, cuando su capacidad es apenas para 8 mil, de acuerdo con Una Ventana a la Libertad.
En la comisaría de Acarigua, con capacidad para mantener detenidas temporalmente a 60 personas, había unos 500 reclusos, según el parte interno policial.
"Queremos la paz"
Desde el jueves circulaba un video en redes sociales en el que se ve a un detenido, el señalado "pran" Wilfredo Ramos, con el rostro semicubierto, amenazando a dos mujeres.
"Es la vida de nosotros y de la visita que tenemos aquí; estamos apoderados de la visita", decía el hombre, blandiendo una pistola y lo que parecen ser dos granadas.
"No se me van a meter porque estoy dispuesto a morir. Aquí queremos la paz", advirtió, mientras una mujer suplicaba ayuda.
Nieto indicó que los internos exigían "ingreso de comida y traslado a prisiones", al tiempo que denunciaban "abusos" de los policías a cargo de su custodia.
Los centros de detención provisional "no son espacios aptos para tener reclusos por más de 48 horas. A quien le corresponde velar por los presos es al Ministerio, pero no asume las funciones que le corresponden", afirmó el activista.
