Sin una coordinación entre los programas de atención del SIDA y el de salud materno infantil, no será posible eliminar en el país la transmisión vertical que se da de madre a hijo.
El director de Atención Integral del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA (Censida), Carlos Leonardo Magis Rodríguez, reconoció que, a diferencia de los 130 infantes nacidos en México durante el 2013 con un diagnóstico de VIH, para el 2018 la cifra disminuyó a 77, dos de los cuales fueron identificados en Oaxaca.
Sin embargo, la cifra es elevada, “debimos bajar más” y llegar incluso a impedir que algún niño o niña naciera con VIH, un reto actual.
Mientras en Oaxaca durante el 2017 se diagnosticaron seis casos de VIH por transmisión vertical, la mitad de estos casos fueron detectados de manera oportuna, en 2018 “se observó un avance muy importante en este indicador, pues Oaxaca solo halló dos casos”.
La tasa de mortalidad por SIDA en Oaxaca durante el 2017 fue de 2.6 defunciones por cada cien mil habitantes, por debajo de la media nacional de 3.8 defunciones, pero el reto lo representa la eliminación de la transmisión vertical al momento del nacimiento.
Parte del reto, expresó en entrevista, es ofrecer “a toda mujer antes de embarazarse un diagnóstico oportuno para que decida su embarazo”.
Para lograrlo influyen “barreras culturales, en los servicios y que no llegan a tiempo a control de embarazo y solo a la etapa expulsiva”, pero sobre todo el problema de articulación del programa de SIDA con el de salud materna.
Detección del 58% en mujeres embarazadas
Leonardo Magis estuvo en Oaxaca para participar en la ceremonia por el 25 aniversario del COESIDA realizada ayer en el patio central del Palacio de Gobierno, durante la cual resaltó que la cifra de cobertura de detección de VIH en las mujeres embarazadas es todavía un reto.
De acuerdo a la Estrategia Nacional de Eliminación de la Transmisión Materno Infantil del VIH y la Sífilis Congénita, el porcentaje de cobertura de detección de VIH en mujeres embarazadas debe ser de 95 por ciento, pero en 2018 esa cifra apenas fue de 58 por ciento.
“Eliminar la transmisión vertical del VIH y la sífilis congénita es una prioridad para el sector salud en este nuevo sexenio”, ponderó, pues “la meta a mediano plazo es que en la cuarta transformación del país, ningún niño mexicano nazca con VIH”.
Lograrlo implica un llamado a fortalecer la detección y mantener la atención de las mujeres embarazadas y sus hijos e hijas.
