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Cáncer, desafío; vivir, la razón

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

A Amador Ramírez Reséndiz, cirujano oncólogo pediatra, Gilda Andrea Hernández Ramírez le debe su supervivencia al cáncer que hace tres años la orilló a aferrarse a su pierna izquierda o aprender a vivir sin ella.


Pero es el coraje de Gilda, quien ahora ya supera la mayoría de edad, la que la hace demostrar que la amputación de su pierna no la dejó incompleta, sino que fue el catalizador para convertirse en doble medallista de oro en paraciclismo, luego de participar en la Paralimpiada Nacional 2018 que se realizó en Colima.


“Como una estocada fulminante me dieron el diagnóstico; el cáncer regresó”, son las palabras con las que sintetiza una lucha que inició a los diez años, cuando una “bolita” debajo de su rodilla llevó al diagnóstico de osteosarcoma de tibia izquierda.


El inicio


En un primer momento el tumor fue intervenido por personal del Hospital General doctor Aurelio Valdivieso, le cortaron hueso y colocaron una prótesis de titanio.


En apariencia la batalla la había ganado, pero tres semanas antes de completar el período de cinco años obligado como vigilancia después de la intervención quirúrgica, los médicos identificaron que las células cancerígenas volvieron para hospedarse en su fémur izquierdo.



Aceptar la quimioterapia para Evelyn o dejarla morir, el dilema al que se enfrentó Yosesi cuando supo que su hija de 4 años tenía cáncer.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

“No podía rendirme, no quería morir; aprendí que en esta vida te vas a caer muchas veces, pero la magia está en levantarte, pedimos muchas opiniones médicas, hasta que, el doctor Amador me dio la elección de vivir”, relata con una mirada nostálgica.


En el 2016 el cirujano oncólogo pediatra Reséndiz entró al quirófano del Hospital de Niñez Oaxaqueña, doctor Guillermo Zárate Mijangos, para salvarle la vida a Gilda.


Fueron casi dos horas de intervención quirúrgica, en la que le desarticularon completamente la extremidad pélvica, pero le salvaron la vida.


Les ayuda a luchar


Desde el 2009, Ramírez Reséndiz es miembro del equipo multidisciplinario que conforma el único nosocomio de especialidades pediátricas en la entidad y es uno de los tres cirujanos oncólogos pediatras que ejercen en el sureste, dos en Oaxaca y uno en el vecino estado Chiapas, de un total de 25 que existen en el país. 



Fiebre intensa es de los principales síntomas que hace a los pacientes con cáncer llegar al Hospital de la Niñez.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Ha entrado a quirófanos más de siete mil veces, donde sus manos, conocimientos y el apoyo de un equipo multidisciplinario, ha logrado salvar extremidades, vidas y ha dado la oportunidad a que los niños y niñas con cáncer reciban una nueva oportunidad para vivir.


Para él, confirmar un diagnóstico de cáncer infantil es de las cosas más complicadas de su profesión: “es muy difícil aceptar que un día, de repente, tienen cáncer, esta enfermedad causa una verdadera revolución a quien la sufre y a su entorno”.


Una revolución en su vida


Antes de que cumpliera cuatro años, a Evelyn le diagnosticaron leucemia; su madre, Yosesi Pérez, recuerda bien la fecha que recibió la noticia: 26 de julio de 2018, “fue feo, porque nunca imaginé y me dijeron que eso era muy grave”.


La decisión que debía tomar era determinante, empezar con el tratamiento de quimioterapia y arriesgarla a recibir una esperanza de vida, o evitarle ese dolor y dejarla morir.



Salir del hospital y volver a vivir.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Evelyn es uno de los 86 casos que durante el 2018 se diagnosticaron con cáncer en el Hospital de la Niñez, donde además se reportaron ocho fallecimientos que, de acuerdo con la hematóloga pediatra Nuria Citlalli Luna Silva, suspendieron su tratamiento o llegaron con lesiones en órganos por lo avanzado de la enfermedad.


“Los menores de un año o mayores de nueve años de edad se consideran de alto riesgo para tener una peor evolución y mostrar recaídas, al igual quienes muestran infiltración de la leucemia al sistema nervioso central”, explicó.


Como coordinador del área de oncología pediátrica en el Hospital de la Niñez, Aarón Pérez Bautista, ha visto cómo los pacientes de cáncer infantil han crecido en número porque “ahora se diagnostican más casos nuevos” y en Oaxaca es ese nosocomio en la única unidad médica certificada para brindar atención a la población no derechohabiente.


Sobrevivien 7 de cada 10


La sobrevida de los pacientes permiten pronósticos de hasta 65 por ciento, como le ocurrió a Gilda, quien después de la amputación de la pierna se propuso no rendirse y los diez maratones estatales con silla de ruedas y paraciclismo que ha conquistado lo demuestran.


Gilda no le ha dado oportunidad al cáncer volver a invadir su cuerpo. La joven se preparará para empezar a estudiar la carrera de arquitectura, calificar en los Juegos Parapanamericanos 2019 que se realizarán en Lima.


“La primera vez que escuché la palabra cáncer pensé que iba a morir, pero la enfermedad me dio la oportunidad de elegir para qué quería vivir, y hoy hago que lo más amo, el paraciclismo es mi pasión ”, dice con su energía que no tiene igual.

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