Hace 15 años Alicia Palma Alvarado inició su microempresa familiar Salsa Mixxe's envasando dos productos: chiles pasilla en curtido y la picosita, una salsa muy similar a la macha, pero con una elaboración diferente.
Sus ingredientes se deshidratan, tuestan y mezclan con aceite de oliva virgen que permite una vida en anaquel de hasta dos años, sin necesidad de conservadores.
Ahora, es la única empresa oaxaqueña que de manera artesanal elabora mantequilla de nuez de la india que conforman una gama de diez productos.
Su variedad ha crecido, pero la comercialización sigue siendo la limitante ante un mercado “cerrado” y el bajo poder adquisitivo.
Cecilia Agüero Palma, hija de Alicia y licenciada en gastronomía que se encarga de promover los productos en encuentros como la Segunda Feria Agroalimentaria de Oaxaca que se realizó entre ayer y hoy en la ciudad de Oaxaca, admite que adquirir una salsa artesanal significa un lujo para muchas personas.
“En vez de pagar 70 pesos prefieres desembolsar 20, o tal vez la compras una vez al mes porque no es un alimento de la canasta básica, es un producto especializado que casi es un lujo”, analiza.
Por eso, han enriquecido la oferta de productos como la salsa de chicatana que sólo elaboran en temporadas. “Hago un lote grande, se termina y no produzco más”.
O el chintextle al mezcal, esa pasta de chile pasilla de la Sierra Mixe que se forma con ajo y sal, pero que ella agrega aceite de oliva y mezcal; el toque es distinto.
Limitantes para crecer
Aún así, si el proyecto de su familia sigue siendo una microempresa, es porque utilizan ingredientes casi orgánicos que les permitieron obtener la certificación internacional Kosher, ese sello que se otorga a los alimentos que se preparan de acuerdo a normas dietéticas judías.
Aunque cuentan con el registro FDA para exportar alimentos a los Estados Unidos, esa dejó de ser su aspiración comercial: “Ya ha cambiado mi visión, prefiero abarcar el mercado nacional porque tampoco veo una respuesta favorable en el exterior”.
Lograrlo implica “inyectarle dinero al área de ventas” porque “cuando se consigue un cliente te piden el envío de muestras, ahí te estancas si no tienes un buen negociador, te desfalcas, arriesgas todo para descubrir si te compran o no”.
A pesar de un panorama adverso, Cecilia Agüello no se desanima: “veo que mi producto es aceptado, me gusta lo que hago”.
De inmediato toma un frasco de salsa y dice con orgullo: “este es el primer producto envasado en vidrio, han circulado muchas marcas y la gente lo sigue prefiriendo”.
