En la misma camilla que sirve de apoyo para que un pasante utilice una máquina de escribir portátil, una paciente trata de controlar el dolor del trabajo de parto, en espera de que llegue el momento del nacimiento de su hijo, pero sobre todo que la sala de expulsión del área de tococirugía del Hospital General doctor Aurelio Valdivieso esté disponible.
Para el jefe del departamento de Obstetricia, Nicolás Ricardo Amador Jiménez, la saturación del área se debe a la falta de resolución en el primer nivel: El personal en los centros de salud está de vacaciones, los ginecólogos en los Centros de Salud con Servicios Ampliados (Cessa) no atienden.
“Ahorita tengo tres sentadas, una que no cabe en el área, me mandan una referencia de Tlacolula porque no tienen gente, en los centros de salud la mayoría está de vacaciones, tengo las dos áreas de quirófano ocupadas, a veces no puedo movilizar más cesáreas porque tengo a prematuros en quirófanos, el área de pediatría nunca fue pensada en el área de labor y tenemos que prestar una sala para que atiendan a todos los bebés ahí”, detalla.
Ni una silla para ellas
María Salinas Salinas escucha con atención al ginecólogo Amador y lo que ha vivido desde las 3:00 horas de ayer jueves que se le rompió la fuente concuerda.
No acudió al Centro de Salud cercano a la Colonia Monte Albán “porque era demasiado temprano”, atienden desde las 7:00 horas.
Decidió ir al Cessa de San Jacinto Amilpas, en la zona conurbada a la ciudad, pero “no tenían camas disponibles ni ginecólogos”.
Llegó a las 8:30 de la mañana al Hospital Valdivieso, con tres centímetros de dilatación. Ingresó al área de tococirugía para estar de pie, en espera de que se desocupara al menos una silla donde poder descansar.
“Hay demasiada gente y no hay camas ni sillas”, expresó con el miedo y la incertidumbre de que algo le ocurriera a su primer hijo porque “la atención se complica por la cantidad de gente que hay”.
Sobrepasados
De acuerdo con el Subdirector Médico del Hospital Valdivieso, Marco Adulfo Barroso Rojas, al mes se realizan en promedio 217 cesáreas y 285 partos, y si están “sobrepasados” es por la cantidad de pacientes “que nos llegan” por ser un nosocomio de referencia para todo el estado.
La cancelación del Seguro Popular de subrogaciones de pacientes ginecológicas a clínicas privadas les impide canalizar pacientes estables “y nos estamos quedando con todo”.
La única solución posible es que se reactivaran las subrogaciones, pero saben bien “que no es posible”, por eso “nuestros médicos trabajan a marchas forzadas” y las cirugías se difieren o se suspenden.
