De 2008 en que se sembraba con maíz 603 mil 598 hectáreas en Oaxaca en diez años la superficie cultivable ha disminuido 21 mil 500 hectáreas.
De acuerdo con el Comité del sistema producto maíz-frijol en el estado de Oaxaca, en 2017 se sembraron 518 mil 332 hectáreas.
Aunque en 2009 la superficie sembrada aumentó a 606 mil 59 hectáreas, para el 2010 bajó a 595 mil 210 hectáreas, 7 mil 157 hectáreas se reportó con algún tipo de siniestro, por lo que sólo se cosecharon 596 mil 740 hectáreas que representaron un valor de producción de 2.7 mil millones de pesos.
Para el presidente de dicho comité, Raúl Narváez Labastida, “se pierde superficie sembrada de maíz porque no se ha logrado la rentabilidad del campo, no dejan de sembrar ni usar la tierra, pero buscan otra alternativa como el aguacate o frutales”.
Rentabilidad
La producción de maíz “llega a ser negocio” cuando se alcanzan rendimientos de cinco o hasta ocho toneladas o por hectáreas y si el propietario posee al menos cinco, en un contexto que predominan los minifundios.
Los productores tienen en contra varios factores en contra: las afectaciones por sequías, plagas, enfermedades; los altos costos de producción, baja fertilidad del suelo, la falta asesoría técnica, infraestructura, sistemas de riego y dinero para la compra de insumos.
Sin embargo son los precios de venta, la falta de compradores y de mercado los factores que generan deficiencias en la comercialización del maíz, cuyo precio por tonelada ha aumentado apenas 358 pesos en diez años, al pasar de 3 mil 458.55 pesos en 2008 a 3 mil 816 pesos en 2017.
Por ello, consideró que el precio de garantía de 5 mil 600 pesos que impulsará el Gobierno Federal para el productor que produzca hasta 20 toneladas en cinco hectáreas “es excelente”.
Sin un precedente de un precio así, ahora “será el gobierno quien compre el maíz a los productores”, lo que acabará con el coyotaje o intermediarios, “va a motivar un mercado seguro, con precio de garantía de granos básicos, está anunciado y está en el Presupuesto de Egresos 2019”.
Viéndolo de esa manera, si se llegaran a reducir los 27 mil millones de pesos asignados al campo y desarrollo rural en el Presupuesto de Egresos de 2019 en comparación con el de 2018, es porque se buscará implementar programas más eficientes que antes no existían.
