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“Hoy un buen libro y un buen lector, son un milagro”: Alberto Manguel

Foto(s): Cortesía
Redacción

Alberto Manguel observa que “las Ferias del Libro quizás presenten una cierta oportunidad de acceder a lecturas que ofrezcan alguna idea de rebelión y subversión en esa constante lucha de imaginar mundos mejores en un mundo que se ha convertido en servil e ignorante”.



No obstante el escritor y traductor argentino- canadiense, el mismo que le leyó un montón de libros a un Jorge Luis Borges cuasiciego entre 1964 y 1968, el autor de The Ark in the Garden: Fables for Our Times y Conversaciones de un amigo , que lo mismo escribe en ingles que en español, aquel que apenas en julio de este año renunció a la dirección de la Biblioteca Nacional de la República Argentina denunciando una falta de fondos y fuertes recortes presupuestarios instrumentados por el gobierno de Mauricio Macri, donde dijo que ya no había dinero “ni para comprar un grano de café”, se disculpa ante su posible pesimismo.


Manguel está en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO, 2018) a donde ha acudido a presentar Una biografía literaria, su más reciente libro. En entrevista, con una voz de educado desencanto, observa que “a las Ferias del Libro acuden lectores, pero no crean lectores”.


“No va a venir una persona que quiere ver un partido de futbol y se equivoque y venga a una Feria del Libro, eso no va a ocurrir nunca. Lo que le sirve de las Ferias del Libro a los lectores es familiarizarlos con publicaciones que tal vez no estén visibles. Encontrarse y descubrir escritores y textos, participar de diálogos”, pondera.


Como uno de sus más encarnizados promotores, esta pregunta ya te la deben haber hecho mil veces, pero, ¿para ti que es realmente la lectura?


“Es un acto privado intimo que tiene una segunda parte que viene cuando el lector se enfrenta a sus congéneres y a veces al escritor de la obra que le interesa. Una Feria del Libro tiene algo de zoológico, el público viene para ver que ese animal raro al que llaman escritor. Y ver si puede entender cómo se crea una obra literaria viendo a su creador. Los escritores cuando se les entrevista inventan procesos de creación, razones, y a veces los lectores se los creen. Todo esto constituye un espacio de ficción en el cual los lectores creen aprender algo y los editores creen haber enseñado algo”.


Una y otra vez haz refrendado que no tienes ningún tipo contacto con el mundo electrónico, sin embargo, hoy mucho se comenta que gracias en buena parte a ese mundo que desconoces, la gente ya no lee


“No hay que repetir estribillos y lugares comunes, desde los tiempos de la Biblia, desde el Eclesiastés se dice que hay demasiados libros y la gente no lee. Desde entonces y desde antes la proporción de lectores en toda sociedad ha sido pequeña, nunca fue la mayoría. Lo que cambia es la importancia simbólica que la sociedad le da a la lectura. En nuestra época la lectura ha perdido su importancia porque el acto intelectual ha perdido su prestigio, lo que tiene valor ahora es el valor financiero, el de consumo. Hoy lo racional, lo lógico, lo que depende de la palabra se ha ido diluyendo. Ahora un tweet vale más que un ensayo de Walter Benjamin”.


¿Te refieres a la forma de gobernar los Estados Unidos y el mundo que tiene el presidente Donald Trump?


“Así es, un tweet de Trump tienen un peso mucho mucho mayor que cualquier ensayo razonado. Si en un tweet alguien gruñe eso hoy le parece a la gente más sincero, le impacta más. Eso es peligroso y no ha ocurrido antes en la historia. En la época de Hitler estaban los ensayos de Thomas Mann y de otros como él que por lo menos se significaban en una especie de resistencia. Eso no existe hoy en día”.



¿Qué es lo que sí existe hoy en día?


“Existe que hoy la gente dice si, voy a comprar este producto que quieren que compre y voy a reaccionar como quieren que reaccione. Voy a ignorar la violencia contra las mujeres, de género, los campos de concentración para niños de Trump, llenos inmigrantes que están tratando de escapar de la violencia de su país, y mejor voy a concentrar en analizar la vida de las Kardashian”.


¿Estamos viviendo en una sociedad condenada?


“La raza humana lo está, lo dijeron ya los científicos que lo que hoy le estamos haciendo al planeta lo convertirá en un lugar inhabitable y ya pasó esa fecha. Somos tan idiotas, tan codiciosos, que hemos condenado a nuestros hijos, a nuestros nietos y a nuestros bisnietos a sufrir simplemente para satisfacer nuestro deseo de tener impuestos más bajos o coleccionar unos buenos jeans”.


¿Y a que conducirá toda esta sinrazón?


“Al suicidio colectivo. Los únicos que hoy guardan una cierta decencia y consideración hacia el género humano son los pueblos indígenas, porque confían en una tradición oral que todavía no ha sido corrompida”.


De regreso al tema de la lectura, y frente a este panorama desolador del que hablamos, ¿tienen hoy los lectores que defender como nunca antes el gusto que tienen por lo que leen?


“Desde luego, tienen que ir contra esas voces que le dicen que la lectura es inútil porque es difícil y lleva tiempo. No sé si los blogueros ayuden a promocionar la lectura en un sentido o en otro. Siempre ha habido presencia de tecnología, desde las tablillas de arcilla en Sumeria hasta los papiros en Roma los lectores han tenido que encontrar su propia relación con esta nueva tecnología e irle encontrando sus valores. Nuestra época no es distinta en ese sentido”.


¿Somos una sociedad que no le da valor a la cultura?


“Seguramente en todos los pueblos hay un banco y una taquería, pero no una biblioteca. El poder de la lectura no es ni más intelectual ni menos intelectual, quien accede a ella goza de un privilegio extraordinario, de tener acceso a la memoria de su sociedad y la posibilidad de tener experiencias vitales antes de tenerlas en carne propia. Los que no son lectores no, los que no son lectores tienen que descubrirlos por otros medios, si es que lo descubren. Por eso al final para un lector es mucho más factible el sobrevivir en este mundo de mentiras”.


¿Las bibliotecas han decrecido en su convocatoria?


“Si y no es un problema aislado, es un problema social. Una sociedad de consumo no tiene ningún interés en promocionar las bibliotecas. Si se busca que las bibliotecas tengan el peso que deben tener y ser reconocidas se tiene que transformar la sociedad. No hay una solución simple, en una sociedad de consumo usted no va a lograr que esa sociedad diga que rechaza lo breve y lo banal. La verdadera inteligencia trabaja con lo que es difícil y lento”.


¿A la hora de leer un libro que tanto la lectura se vuelve referente de sí misma?


“Eso no depende del escritor, depende del lector, usted puede encontrar en un texto un reflejo de la experiencia que usted está buscando o no. Puede leer Pedro Paramo y decir yo no entiendo nada con esto de los fantasmas o puede ver en eso un reflejo de la realidad mexicana. Eso depende no de Rulfo sino de usted. Los libros se escriben a partir de otros libros, de miles de cosas que forman una alquimia que nadie ha logrado definir. Un buen libro es un milagro y cada buen lector que rescata un libro, también lo es”.


¿Por qué un milagro?


“Yo no la puedo explicar de otra manera, si pongo agua a hervir y pongo un huevo en al agua, el huevo se cocina y lo puedo comer, eso lo puedo explicar. Pero no tengo ninguna idea de que es lo que puso Rulfo en su guisado y que es lo que estoy comiendo de él”.

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