SAN PEDRO OCOTEPEC, Mixe, Oaxaca- Con la mirada perdida, la ropa sucia y el cabello viscoso, Mercedes observa los cuerpos de sus familiares tendidos en el piso sobre un petate y cubiertos con cobijas. Para ella el día aún no termina; para ella, el dolor es insoportable.
Todo lo perdió
Con las manos cubriéndole el rostro, Gustavo llora inconsolable. Era la primera noche que pasaba en la casa de sus padres después de tantos años de haberla dejado. Llegó de Monterrey, su esposa y dos pequeños hijos arribaron 15 días antes.
Gustavo lo perdió todo: a su madre, esposa e hijos. El lodo reseco le cubre las manos y piernas, es señal de una batalla en la que fue el perdedor.
"Murió mi esposa Florencia, el bebé de 10 meses y mi hija de dos años, Jesús Antonio y Arleth Sarahí Pérez Salazar", grita tratando de ahuyentar el dolor.
Gustavo llegó vacaciones para disfrutar de las fiestas de la comunidad, sin saber la tragedia que lo esperaba, "aparte, murió mi mamá que estaba en la misma casa, mis dos hermanos varones también, uno de 13 y otro de 15 años".
El hombre fue la única persona, entre quienes dormían en la habitación, que salió con vida, "todos ya estaban muertos cuando los sacaron. Me quedé abajo pero pude gritar, mi mujer también gritaba, estaba viva, pero no la pudieron salvar".
Le sobreviven tres hermanas menores de 18 años y su padre, aparte de dos hermanos, quienes apenas se trasladan a la comunidad luego de enterarse de la noticia.
Los cuerpos de los fallecidos fueron colocados en un humilde cuarto para ser velados. FOTO: Emilio Morales
"Mi esposa es de Veracruz y sus familiares piden que lleve sus restos para allá, espero que me puedan apoyar", suplica Gustavo.
La angustia
Durante la mañana del jueves la noticia corrió con la lluvia por Oaxaca, seis personas murieron en San Pedro Ocotepec Mixes. Las víctimas perdieron la vida en un derrumbe causado por el reblandecimiento de la tierra. A las tres de la mañana el lodo cubrió su vivienda, sus cuerpos y les quitó vida.
El pueblo fue el primero que se organizó ante la tragedia; la conmoción dio paso a la solidaridad, pues con lo que tenían a su alcance, los vecinos intentaron salvar a las personas atrapadas, no lo lograron.
El poblado está ubicado a cuatro horas de la ciudad de Oaxaca en automóvil, y después de dos días de lluvias incesantes, llegar a Ocotepec fue una odisea: derrumbes por doquier, árboles caídos, arroyos crecidos y la intensa niebla panorama que dificulta el arribo.
Sin una coordinación de protección civil, como la mayoría de los municipios de Oaxaca, ante la condescendencia de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPCO), los civiles hicieron mucho, a pesar de la falta de capacitación.
Arribaron soldados del Ejército quienes, a pie, abrieron paso en la carretera; también llegó personal del CEPCO para una reunión con la población y brindar consejos para prevenir desastres, después de ocurrida la tragedia.
Los cuerpos fueron colocados en la biblioteca de la telesecundaria del municipio, pues la casa de la familia Pérez Juárez es inhabitable, ahí hicieron acto de presencia elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, con el objetivo de realizar las diligencias. Levantaron las cobijas y tomaron fotos a las personas fallecidas.
Hasta las unidades de protección civil quedaron varadas ante el mal estado de la carretera. FOTO: Emilio Morales
Las tres de la mañana, la hora fatal
Mercedes dormía plácidamente, sólo como una adolescente de 17 años puede hacerlo. Su hermano Gustavo, con el sueño aún más pesado, estaba a su lado. Eran las tres de la mañana cuando el cerro se desgajó.
El estruendo despertó a la mujer y los gritos de auxilio hicieron que se levantara. Gustavo pedía por sus hijos, por su esposa y su madre.
"Estaba dentro de la casa, en uno de los cuartos que no quedó sepultado por el derrumbe. Escuché un ruido muy fuerte y salí, un cuarto estaba lleno de lodo y mi hermano gritaba, a él lo sacamos”, narra Mercedes inconsolable.
Con sus manos, la única herramienta a su alcance, Mercedes comenzó a cavar, sacó a su hermano, Gustavo, pero no pudo hacer nada por los demás, pronto fueron muchas manos las que la ayudaron, pero ya era tarde.
“Llegaron mi tío y padrino, luego muchas personas que empezaron a sacar la tierra. Ya habían pasado muchas horas, una eternidad cuando recuperaron a mis demás familiares”, recuerda Mercedes.
A sus 17 años, Mercedes asiste al bachillerato, pero se quedó sin nada, sin libros, cuadernos, sin ánimos, “ni si quiera tenemos para el funeral, nada”.
LOS FALLECIDOS
Susana Juárez Martínez, 47 años
Leopoldo Pérez Juárez, 14 años
Floriberto Pérez Juárez, 10 años
Florencia Salazar Santiago, 22 años
Arleth Sarahí, Pérez Salazar, 2 años
Jesús Antonio Pérez Salazar, 10 meses
La pendiente
Un niño, parado a la orilla del precipicio, con la niebla de fondo, observa el rescate, los cuerpos son sacados del lodo uno a uno, primero un bebé y después un adulto.
Ocotepec es un pueblo como tantos en Oaxaca, donde reinan las laderas y sobran las lluvias; las casas parecen alejadas, sin embargo, están unidas por sangre, la mayoría son familia.
La casa de la familia Pérez Juárez se ubica a unos cuantos metros del palacio municipal, eso sí, para llegar a ella es necesario descender muchos metros en picada.
El miedo
Ahora, en Ocotepec reina el miedo, pues sienten que en todas las casas existen grietas, “la gente tiene miedo de vivir aquí, porque en cualquier parte se está abriendo la tierra, no ha dejado de llover desde hace dos días”, dice Cristóbal.
Mientras, Maurilio cava zanjas alrededor de la casa para evitar que el agua ingrese el patio, vive a escasos metros de la vivienda que, durante la mañana fue el escenario de la muerte de seis personas, con lo que San Pedro Ocotepec perdió a seis de sus hijos.
