Huyendo de la violencia y la pobreza, Alfonso, originario de Honduras viaja solo, con la mirada fija en los Estados Unidos. Sin un peso en la bolsa, duerme donde lo noche lo alcanza y come con el dinero que logra reunir en el día; a veces, nada.
En su día 40 de viaje llegó a Oaxaca, en donde a las seis de la tarde no sabe dónde pasará la noche. Ha tenido suerte, pues todo el camino ha sido muy tranquilo.
Cientos de migrantes no han tenido la misma suerte que Alfonso, pues 21.76 por ciento de los delitos que se cometieron en México contra migrantes extranjeros ocurrieron en la entidad de acuerdo con el estudio Migrantes en México, recorriendo un camino de violencia, de la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de migrantes (Redodem).
"Ir solo me ha ayudado, pues no llamó la atención; regularmente en grupo caminas por los lugares comunes, como las vías del tren, donde nos esperan los asaltantes", destaca el hondureño.
En 2016, los migrantes extranjeros sufrieron mil 153 eventos delictivos en territorio oaxaqueño. El robo fue el más común, con mil 74 casos, seguido de la extorsión, con 26.
"A dónde he llegado, siempre me pongo a lavar carros y no he tenido ningún problema de que alguien llame a la Policía", afirma Alfonso, quien salió de Honduras huyendo de las pandillas.
En Oaxaca se han cometido, además, 16 eventos de lesiones, cinco de secuestro, cuatro de intimidación y de soborno, tres de abuso sexual y un evento de delincuencia organizada, homicidio, privación ilegal de la libertad y trata de personas.
"De aquí me voy a México, y no quiero estar allá mucho tiempo porque dicen que es una ciudad muy grande; de ahí me voy a Guadalajara y así llegaré a Estados Unidos", destaca el migrante, quien afirma que no tiene familia.
Sin tanta suerte
Recuerda que se ha encontrado a mucha gente en el camino, incluso paisanos suyos. No todos han tenido la misma suerte que Alfonso.
"En Arriaga (Chiapas) un hondureño fue asaltado, no traía nada, así que los asaltantes, todos drogados, lo violaron", platica.
