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Dolores Carrillo, la genial pintora de San Pedro Tututepec, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

En el pueblo histórico de San Pedro Tututepec, enclavado en la costa chica de Oaxaca, en un torbellino primavera, bajo los toronjiles, guamuches, cacahuananos, itayatos, pochotes, y no podían faltar las flores amarillas de la rosalía, apreciadas por el gran “Gabo”, Gabriel García Márquez, vio la luz primera una niña, a quien bautizaron con el nombre de Dolores, hija de los señores Félix Carrillo y Doris Robles.


Esta familia era muy conocida por sus características comerciales, y más tarde sentaron reales en Ciudad de México, cuando la niña apenas contaba con escasos 5 años de edad; los esposos buscaban nuevas perspectivas, pues el número de niños en el hogar aumentó hasta cinco, siendo la primera Dolores.


La joven Dolores decide realizar sus estudios en la Escuela Normal Superior para obtener el título de profesora y combinando los estudios se inscribe en la Academia de San Carlos para estudiar pintura, pues siempre le atrajo el arte pictórico por excelencia. Un día menos pensado, vino a Oaxaca ya como artista plástica invitada por las instituciones culturales para mostrar su obra, en forma individual y colectiva.


Conocida en diferentes países del mundo donde el triunfo la ha alcanzado hasta nuestros días, como invitada especial en mi lugar favorito tomando café frente al zócalo, le lanzo el zarpazo de la primera pregunta:


-¿No niegas la cruz de tu parroquia?


Con sus ojos picarescos y cautivadora sonrisa, responde:


-Mis raíces nunca se me han olvidado, es genético, es un gran orgullo ser descendiente de Ocho Venado Jaguar, como dice la poesía que me escribió José Baños. Otra de las cosas que aprecio es la atracción del mar, soy feliz visitando a los míos allá en Puerto Escondido, en Río Grande y desde luego, nuestro pueblo Tututepec, pues tú también naciste allá.


-¿Por qué el rebozo?


-Por ser una prenda femenina que surge en el mestizaje, de una u otra forma se convierte en belleza que envuelve los hombros, el pecho de una mujer, quizá tornándose como la elegancia de la mujer mexicana, o la mantilla de la española que cubre a la Virgen de la Macarena.


"Gregorio de Gante, poeta mexicano, le canta así: “Bien mereces/ rebozo, que hilen tu urdimbre nuestras patrias ruecas/ que te adornen nativas amapolas/ que te arrullen brava o dulcemente/ las notas de la “ Marcha Zacatecas”/ o del mestizo vals “Sobre las Olas”/. En estos conceptos me gusta pintar el rebozo, en el agua, adornando la cintura de la mujer del pueblo de mujeres indígenas que llevan el tenate puesto en el rebozo, cargando las tortillas, al pequeño niño, a la mujer que envuelve su cabeza por el sol, aquella la que hace una rueda del rebozo para poner el canasto o el cántaro del agua a la cabeza, aquella quien se interna en el templo para orar y llorar por la familia, por México o por el mundo, limpiando sus lágrimas con el mismo. El poeta sigue diciendo: “Rebozo sin rival de Tenancingo/ rebozo negriazul de Tulancingo/ rebozo queretano/ de la reata de lazar hermano;/ verde rebozo de Santa María/ que copias el color de los nopales/ y autóctonos maizales”.



 


Carrillo, no solamente pinta rebozos, también logra plasmar la carrera del caballo en su galopar tendido sobre la llanura inmensa de la naturaleza campirana y este figura en el billete de la lotería nacional, ganador de una mención honorífica y pinta Pueblo Viejo, quizá inspirada por la nostalgia de su terruño al llamado de un caracol, para anunciar la mayordomía de Los Santitos, en pleno octubre con el “fandanguito”. Donde no se pierde la autenticidad de la música costeña, la que vibra en el corazón de la genial Dolores Carrillo, quien está exponiendo colectivamente en la Casa Cuántica y en la Feria del Mezcal.


Esta es una mujer triunfadora en el arte de la plástica mexicana.

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