BAHÍAS DE HUATULCO, Oaxaca.- Considerada la máxima fiesta del buen comer y el buen beber en Huatulco, el Festival del Vino “La Cava Secreta”, se realizó con gran éxito del 30 de mayo al 2 de junio, en conocido hotel de este cenro turístico.
En su sexta edición, el evento se ha convertido en un referente del turismo gastronómico y escaparate donde los amantes del vino encuentran lo más selecto de la producción vitivinícola.
El festival estuvo dedicado en esta ocasión al vino del Valle de Guadalupe, de Ensenada, Baja California, y reunió a productores vinícolas, someliers, chefs y expertos de una de las bebidas con mayor tradición en el mundo, quienes participaron y compartieron con los visitantes, catas, conferencias y cenas maridaje en el ambiente inigualable de las bahías de Huatulco.
Evento que posiciona a Huatulco
Abierto a turistas y visitantes locales, el Festival del Vino fue diseñado originalmente para acercar turistas en temporada baja, y actualmente se ha posicionado como uno de los eventos gastronómicos de mayor atracción en la zona.
“Una de las mayores satisfacciones que nos deja este festival, es que ahora los huéspedes preguntan cuándo va a ser el festival para hacer su reservación. Cuesta mucho invertir en un festival como este, pero se ha logrado posicionar a Huatulco como un destino donde existe el conocimiento de la cultura del vino y la gastronomía”, señaló Angélica Angón Cano, gerente del hotel.
Durante cuatro días se realizaron conferencias, catas y cenas maridaje, en los que convivieron decenas de visitantes y turistas
Hacer que Huatulco “brille”
Angón Cano destacó que este tipo de actividades se convierten en una especie de escaparate para mostrar los atributos de Huatulco, por lo que la intención es que Huatulco “brille”, y que las noticias de Huatulco sean para bien.
En cuanto a la elección del tema de vinos mexicanos del Valle de Guadalupe, la anfitriona apuntó que dada la gran variedad y calidad de vinos producidos en esa zona y ante el embate de la globalización, resulta fundamental fomentar su consumo.
Vino mexicano, en expansión
Pero, ¿qué tanto se consume el vino mexicano?
Para Israel Centeno Ruiz, gerente de operaciones de la empresa vinícola Monte Xanic, la mayor productora de la bebida a nivel nacional, el vino mexicano atraviesa por un verdadero auge que hace que cada vez haya un mayor consumo y mayor cantidad de marcas y mezclas.
“El mercado nos ha acogido tanto a Monte Xanic, como al resto de las vinícolas mexicanas, y actualmente somos el vino mexicano más consumido en México. Hemos pasado al consumo de los vinos sudamericanos, chilenos y españoles; el porcentaje más fuerte es de los vinos mexicanos”, aseguró.
Vino competitivo a nivel mundial
Centeno Ruiz ponderó que aunque los precios de marcas mexicanas pueden considerarse altos, la calidad es algo que ninguna casa vinícola mexicana deja de lado, y ello eleva los costos en cierta medida, pero vuelve a los vinos mexicanos altamente competitivos a nivel mundial.
“La idea de las vinícolas mexicanas no es inundar el mercado con vinos baratos, sino tener cada vez más y mejores vinos que puedan poner el nombre de México en alto, como un país productor de vino de alta calidad”, agregó.
Para los expertos, el vino mexicano es muy potente, de mucha estructura y con una esencia particular que le otorga una personalidad única. “El vino de este país es intenso como nosotros”, dijo uno de los enólogos presentes.
Crece industria en México
Según Pedro Poncelis Brambila, reconocido somelier, productor y dueño de la marca D’Poncelis, el crecimiento de la industria vitivinícola en México es una realidad “y no hay marcha atrás”.
“Tenemos más de 200 vinícolas, entre pequeñas, medianas y grandes; cerca de mil marcas de diferentes mezclas, bodegas, enólogos, productores, y el consumidor mexicano, de acuerdo a estadísticas comprobables, está comprando un 35 por ciento del total del vino que se consume en el país”, afirmó.
Luego de tres días de conferencias y cenas maridaje, la noche del pasado sábado se realizó el cierre del evento con una pasarela de moda étnica a cargo de la diseñadora oaxaqueña Araceli Huerta, quien mostró una serie de piezas únicas basadas en bordados y olanes de diversas regiones de la entidad.
