SAN AGUSTÍN ETLA, Oaxaca.- Arte y maternidad sumados potencian los talentos y embellecen la vida. A varios años de haber sido madre, primero a los 17 y luego a los 23, la artista María Lorena Silva Carrión comparte los hallazgos, aprendizajes y la fuerza creativa que le nutre el espíritu creador y que hoy abre al lector.
De personalidad ecuánime, dueña de su energía y una voz decidida y clara, Lorena Silva habla con generosidad sobre la maternidad y cómo esta la transformó. La ceramista actualmente radica en San Agustín Etla y es socia fundadora del taller Los Alacranes.
-¿Cómo influyó en tu carrera artística ser madre?
-La maternidad para mí fue un reto. Me embaracé a los 17 y fui madre soltera, así que por esos años tuve que tomar la decisión entre estudiar artes plásticas en la academia de San Carlos, en La Esmeralda o cumplir el sueño que tuve desde muy chica, entrar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
"El consejo en mi casa fue que de artista me iba a morir de hambre. Tenían la idea de que el arte y la pobreza estaban muy emparejados. Así que yo, siendo madre soltera y con la responsabilidad de sacar adelante a mi hijo, opté por la UNAM y estudié diseño industrial. Pero en la sangre traía el deseo de las artes plásticas, así que me iba a los talleres abiertos que daban en La Esmeralda, a estudiar todo lo que podía y sobre todo, lo que me daba tiempo".
María Lorena entonces tuvo que dividir sus tiempos entre sus estudios en diseño industrial y trabajar, ambas actividades igual de demandantes y, entre tanto, hacerse tiempo para abrevar de todo tipo de maestros en La Esmeralda y ver por su pequeño hijo.
Movimiento y transformación en cada pieza de la artista
"Me daba tiempo para todo, como hacemos todas las mujeres: cuidar hijo, estudiar en la UNAM, en La Esmeralda y trabajar para poder pagar mis gastos y sacar a mi hijo adelante. Yo creo que sólo cuando eres joven puedes hacer tantas cosas con esa energía, con toda esa disposición. Ahora lo veo a la distancia y realmente no sé cómo lo hice, pero lo hice, saqué a mi hijo adelante".
Cinco años después decidió ser madre nuevamente; en la aventura tuvo un compañero. Logró terminar su carrera y esto, junto con un pequeño ya de 6 años y un bebé, representó un gran logro. Décadas después, la percepción y sensación es de plenitud y orgullo, de sentirse bien consigo misma, ya que logró todo eso a la vez. Por eso afirma que así son todas las mujeres, siempre consiguen resolver y sacar adelante todo, a pesar de las dificultades.
-¿Cuáles fueron los cambios, retos, aprendizajes y hallazgos de la maternidad en tu proceso como artista?
-Ha habido muchos cambios a varios niveles de compromiso, roles, metas y necesidades, a lo largo de mi vida. Una cambia de morada. Una cambia de compañero. Muchas cosas cambian y también se modifica lo que deseas expresar en el arte.
"Para mí, el arte siempre ha sido un proceso curativo. Es mi manera de poder expresar lo que está preso adentro; una manera de irme curando. Por eso uno va cambiando a lo largo de la vida, porque son diferentes cosas que uno va curando y enfrentando. Dentro de todos esos cambios que fui teniendo, el arte siempre ha sido un fiel amante y compañero. En la parte creativa, uno se adapta a necesidades, deseos y locuras.
-¿Cómo explicas la fuerza creativa de la maternidad?
-Es una fuerza que está presente siempre, no sólo te impulsa a crear y a parir hijos. Las mujeres no solamente tenemos esa fuerza creativa de la maternidad, también parimos muchas otras a lo largo de nuestra vida. La creatividad está presente en nuestras vidas en todo lo que hacemos, desde cuidarnos a nosotras mismas, hacer una comida, cuidar un hijo, cuidar a los animales, a las plantas, a los compañeros y a las amigas.
"Es una fuerza primaria, ancestral, que te mantiene viva siempre, hasta el último momento de la existencia. Es una constante". Y con esa misma fuerza ha emprendido sus proyectos artísticos, desde su trabajo con artesanos, diseñadores y otros artistas. Lorena Silva creó el Colecivo Cordar para este trabajo precisamente. Además, es miembro del colectivo de mujeres Guenda y en 2016 fundó la asociación civil cultural para el desarrollo Oaxaca, llamada Los alacranes. Sigue dando talleres y creando nuevos diseños.
Conózcala
María Lorena Silva Carrión (Ciudad de México), obtuvo la licenciatura en Diseño Industrial por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se especializó en procesos cerámicos, a su vez tomó varios cursos de arte y pintura en diferentes talleres e instituciones: La Esmeralda, Academia de San Carlos, taller de pintura, con el maestro Robin Bond, taller de técnicas en escultura y pintura, con el maestro Ernesto Alcántara.
Cursó un diplomado de historia del arte en el Centro de Arte Mexicano, un taller de Desnudo con el maestro Helsengas y uno más con el maestro Jorge Soto, además de participar en varios talleres en el Centro de las Artes (CaSa).
En el extranjero estudió pintura clásica balinesa en Ubud, Bali, Indonesia, con el maestro Arkat; obtuvo una residencia en Chivitela D´Angliano, Italia recibiendo una mención honorífica. Participó en el diseño del pabellón de México para la Expo86 Vancouver, Canadá. Obtuvo el primer lugar en el tercer concurso de diseño de muebles de Fonacot, en el año internacional del niño. Fue invitada a participar en la exposición de muebles de interés social en La Habana, Cuba.
Ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas en la Ciudad de México; en León, Guanajuato; San Miguel de Allende, Oaxaca, Estados Unidos, Canadá, Italia, China, Shanghai. Fue invitada a la 10B Bienal Habana, Cuba.
Algunas de sus esculturas y pinturas pertenecen a colecciones de Museos y Universidades y espacios pùblicos. Como: Museo Olga Acosta, Guanajuato, Casa de la Cultura de Oaxaca, Universidad de Tsinghua, Beijing, China; patrimonio artistico y cultural, Acervo de Arte, Facultad de Arquitectura, UNAM. Su obra se puede observar en el mural del quiosco, municipio San Agustín, Etla, Oaxaca.
