Algunas memorias relatadas a lo largo de la historia, revelan que la vanguardia que formaron 40 soldados oaxaqueños, al mando del teniente coronel Félix Díaz, fue el primer contacto con las fuerzas francesas antes de librarse la Batalla del Cinco de mayo en Puebla.
En la búsqueda por reivindicar la soberanía nacional, ante la intervención francesa, Oaxaca fue uno de los primeros estados de la República, en poner a disposición de la nación un batallón.
Desde el primer minuto del cinco de mayo de 1862, Oaxaca estuvo presente en la defensa del territorio nacional, tomando las armas para replegar al enemigo invasor que llegó con ingleses y españoles.
Inmersos en las heridas que dejaron las batallas de la Independencia, los oaxaqueños tomaron las armas y avanzaron hacia la capital de Puebla.
Mixtecos en batallón de Chalchicomula
La primer brigada oaxaqueña en ir al frente fue una integrada en la región Mixteca, mil 322 hombres provistos de armas y municiones pisaron San Andrés Chalchicomula, Ciudad Serdán, en Puebla.
Al mando de Alejandro Espinoza, la expedición llegó a su primer destino un 6 de marzo, llevando consigo 460 quintales de pólvora.
Este primer contingente estuvo integrado por tres batallones, uno denominado “La Patria” conformado en su totalidad por vecinos del distrito de Huajuapan de León.
La tragedia
En la historia de Oaxaca, escrita por Jorge Fernando Iturribarria, se da cuenta que el contingente de oaxaqueños llegó a la actual ciudad Serdán para descansar en una casa otorgada por la autoridad local.
Provistos de una buena cantidad de municiones y pólvora, los valientes oaxaqueños apilaron uno a uno los costales hasta que cayó la noche, encendieron una vela junto al almacén, una chispa fue suficiente para iniciar el fuego y una posterior explosión.
La detonación de miles de kilos de pólvora en la colecturía de San Andrés, ocurrió la noche del 6 de marzo de 1862 en San Andrés Chalchicomula. Ahí murieron 1017 soldados, 25 oficiales, 40 vecinos de la población y un incalculable número de mujeres que acompañaban a los soldados (soldaderas) y su hijos.
La tranquilidad del pueblo desapareció con la explosión, cientos de cuerpos quedaron en las calles calcinados y mutilados. También decenas de casas quedaron destruídas, Chalchicomula debió reconstruirse luego de la tragedia.
El dolor por la pérdida de un batallón no detuvo la expedición que avanzó con los sobrevivientes, unos 100 hombres.
No eran militares pero tomaron las armas
El segundo batallón oaxaqueño, quizá el más famoso por su dureza, se denominado “Libres” y fue integrado por artesanos, jornaleros, curtidores y zapateros originarios de la Merced y Jalatlaco.
Comandando un incierto número de hombres, estaban al frente el coronel José María Ballesteros y Margarito García, jefe y comandante respectivamente.
Pero el ejército de oaxaqueños también enlistó a los más aguerridos defensores de la patria que se encontraban en el Istmo de Tehuantepec.
La batalla entre las fuerzas francesas y tropas oaxaqueñas, tuvo su principal auge en los Fuertes de Loreto de la capital poblana.
Bajo las órdenes del general Díaz, también se dispuso la tercera división integrada por cinco batallones, y un regimiento de lanceros, todos oaxaqueños.
Recordados como héroes
En una iglesia de San Andrés Chachicomula o Ciudad Serdán, la historia refiere que aún permanecen las cenizas de los valientes que perdieron la vida en lo que se conoce como la "tragedia de Chalchicomula".
Para conmemorar su lucha, los cuerpos fueron incinerados y depositados en vasijas para ser entregadas a sus familias, sin embargo algunos no fueron identificados y estas permanecen en la iglesia del lugar.
