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Ranchu Gubiña en Unión Hidalgo, Oaxaca; tienen casas de papel

Foto(s): Cortesía
Redacción

UNIÓN HIDALGO, Oaxaca.- El atardecer en Ranchu Gubiña contrasta con el azul del cielo, con los escombros y materiales de construcción, arrumbados en las calles.


Las amplias y frescas casas de tejas ceden su lugar a pequeñas edificaciones de concreto de un sólo cuarto, cambiando la imagen urbana que perduró por siglos.


Aquí, la catástrofe que dejó el terremoto de 8.2 grados de magnitud el 7 de septiembre del año pasado, no ha terminado.


 



La reconstrucción va a paso lento en Unión Hidalgo. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


El apoyo gubernamental llegó a Unión Hidalgo, como también es conocido Rancho Gubiña, pero es “insuficiente como en todo el Istmo”, señalan los pobladores. Sin embargo, la devastación fue aprovechada por “buitres del negocio”. Empresas, que al ver la oportunidad, se aprovecharon de la necesidad de un hogar, de la desesperación de los padres de dar un techo a sus hijos.


“Muchas personas de Unión Hidalgo hicieron un contrato con una empresa que se llama MIA, en donde se comprometían a construir una casa por un costo de 90 mil pesos; sin embargo, vinieron, sólo hicieron una plancha de cemento y se fueron; han pasado dos meses y no sabemos nada de ellos”, denuncia Francisco Ruiz Orozco, quien da cuenta en su rostro de la desesperación y el enfado.


En algunos casos, esta empresa ya realizó retiros de la tarjeta otorgada por el gobierno federal para comprar materiales; “y eso no es lo grave, lo verdaderamente preocupante es que no nos dieron ningún contrato, no hay la seguridad de que concluyan la construcción de nuestras viviendas”, denuncia Ruiz Orozco.


La falta de materiales de construcción y de mano de obra, obligaron a los pobladores a confiar en esta empresa, destaca Elizabeth Marín Luis, vecina de Unión Hidalgo.


 



 


“Hay empresas que se han aprovechado de la inocencia de la gente, les han dicho que les den las tarjetas, y se las vacían”; aunque en este caso, las obras se están realizando, “muy lentas y de dudosa calidad, pero ahí están”, advierte Pablo Orozco Regalado, quien decidió construir su vivienda por sus propios medios.
 


Tamaño y calidad cuestionada


A pesar de que la empresa MIA prometió que la construcción de las viviendas sería ágil, los pobladores temen que hayan sido víctimas de fraude. Hasta el momento, sólo una de las viviendas cuenta con los muros completos.


“La calidad y el tamaño son cuestionables; a simple vista son frágiles, pero qué le vamos a hacer”, señala el propietario.


Los encargados de las obras, al ser cuestionados sobre los trabajos, detallan que falta personal, aunque al ser una empresa nacional, tendría que traer personal de otras partes del país, exigen los afectados.
 


¿Y las autoridades?


“Yo qué culpa tengo de que tembló”, aseguran los vecinos que fueron las palabras que mencionó el presidente municipal de Unión Hidalgo, Wilson Sánchez Chévez; “tenemos un presidente de lo peor”.


Y la queja no es sólo para el gobierno municipal, sino también para el estatal y el federal, quienes se fueron y no han vuelto; “les pedimos a las autoridades que volteen a ver a Unión Hidalgo; hay personas que tienen las tarjetas que no tienen fondos”, señala Marín Luis.


El cuarto que construirá la mayoría de los habitantes de Rancho Gubiña será para pasar las lluvias, "si es que logran terminarlas".


 


No todas las casas dañadas reciben atención. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


El miedo no desaparece


Al día siguiente del terremoto había cuadras que no tenían ni una casa de pie, exalta Teodoro Ríos; seis meses después, las cosas no han cambiado mucho”.


En Unión Hidalgo, 15 personas murieron el 7 de septiembre, muchas de ellas de la tercera edad, quienes no alcanzaron a salir de su casa, que se les vino encima.


“El tiempo transcurre y en cada movimiento, el pánico se apodera de todos”, reconoce Jorge Fuentes, quien junto a cuatro integrantes de su familia viven en una casa de madera que les construyó una asociación.


Estas personas no tardaron ni un mes en construir un cuarto de madera; “servirá para pasar las lluvias, porque al paso que vamos, la reconstrucción de nuestra casa llevará mucho tiempo”.


El padre de familia y abuelo de una pequeña niña de un año de edad, recalcó que antes sólo pensaban en la casa; ahora, “con la cabeza fría, analizamos que luego que tengamos la casa, que le vamos a meter”.


No hay muebles, no hay electrodomésticos, no hay sillas; “nos prestaron una estufa y un tanque de gas”, detalla el vecino de Unión Hidalgo.


Mientras la noche cae, los trabajadores y los vecinos se reúnen en las viviendas derribadas. Unos a descansar, otros a observar las ruinas de su Ranchu Gubiña.


 


El otro gran temor


Faltan unos cuantos meses para la época de lluvias y los habitantes viven con zozobra.


Son varias las razones por las que temen a esta temporada: no hay viviendas, el escombro que aún permanece en la ciudad bloquea los pasos naturales del agua y el nivel del mar.


Algunas de las viviendas de Unión Hidalgo se localizan a siete metros sobre el nivel del mar.


“Qué vamos a hacer con las lluvias, nos vamos a inundar, y lo peor es que nadie hace nada”, advierte Jorge Fuentes.


Sabemos que es complicado, ya que conforme avanza la construcción de las viviendas, salen a flote nuevos escombros, de los que nadie se quiere hacer cargo, reconocen los habitantes.

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