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Amarga Navidad para niños trabajadores de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Es otoño y faltan sólo unas horas para el invierno, pero los rayos del sol de mediodía generan un bochorno insoportable; a Juan N. le escurren gotas de sudor de la frente que surcan sus mejillas; una familia le hace una señal de alto para que lleve su carga; “¿aguantas?", le preguntan y el niño responde: sí”.


Juan tiene escasos 8 años y trabaja de estibador en el Mercado de Abasto; su jornada empezó a las 6 de la mañana, apenas unos cuantos pesos lleva en la bolsa, producto de su trabajo. No tiene tiempo de pensar en festejar la Navidad o recibir un regalo.


Cuando carga las bolsas en su diablito, recibe dos palmadas en la espalda de un sujeto que se tambalea de un ladro a otro; está ebrio, de repente le dice: “¡eso es m'ijo, aguante eh!”; la mirada del pequeño se nubla, pero regresa a sujetar la carga. “¿Es tu papá?", le preguntan y vuelve a responder: "sí”.


Este es el duro panorama que viven varios menores en la ciudad de Oaxaca; las carencias que padecen en el hogar no les permiten pensar en festejos navideños u obsequios, lo que les interesa es ganar dinero para contribuir con el gasto del hogar.


Juanito lleva por lo menos 6 horas trabajando y sólo 60 pesos ganados; dice que por carga le dan 20 o 10 pesos si mucho, pues lo ven muy pequeño para llevar cosas pesadas.


A escasos cuatro días de que se festeje la Navidad, la vida en el Mercado de Abasto es agitada; luce repleto de artículos alusivos a la fecha: piñatas, dulces, frutas, figuras para colocar el nacimiento, pero para ellos, los menores trabajadores, estos días son de bastante "chamba".



Los niños que trabajan van de los 5 a los 17 años de edad; el área donde se observan más es en el Mercado de Abasto o los cruceros. FOTO: Emilio Morales

Nunca festejan Navidad ni tienen regalos


Lo mismo ocurre con Rocío Nayeli, que se mantiene sentada en una esquina de una banqueta sobre la vía denominada El Camellón; su mirada es fija y de cansancio; no ha cumplido ni los 14 años y lleva los labios pintados de color naranja y sus pestañas rizadas con grumos de lo que parece ser rimel.


Su jornada empezó a las 5:00 horas, antes del amanecer; es vendedora de aguacates y al mediodía sólo llevaba la mitad de su producto. “Nosotros no vamos a festejar la Navidad, no tenemos dinero y lo que sacamos lo vamos a invertir en comprar más cosas y lo demás para la comida”.


A su corta edad, recuerda que el año pasado, su cena de Navidad fue un queso, quesillo, tortillas y salsa, y con eso estuvieron contentos ella y su hermanito, quien además es sordomudo.


Rocío dice que alguna vez recibió de regalo una muñeca y de ahí no ha habido tiempo de pedir algo más, porque desde los 10 años tiene que trabajar para apoyar en su casa, para contribuir en los gastos, porque su mamá padece diabetes.


“Hace dos semanas mi mamá estuvo hospitalizada porque se le subió el azúcar y como no toma la insulina se puso muy mal; esos días yo mantuve la casa, por eso nosotros no tenemos nada qué festejar porque no tenemos dinero”.



Juanito no piensa en festejos navideños; tiene que trabajar FOTO: Emilio Morales

Juanito y Rocío no van a la escuela, no saben de un día de juego o de pasar las fiestas en compañía de toda la familia y quebrar piñatas; ambos, sólo esperan ganar algo de dinero para poder llevar pan a su mesa y a sus hermanitos.


Más de 5 mil niños son trabajadores


De acuerdo con datos del INEGI, en el módulo de Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), señala que 2.48 millones de niños y niñas de 5 a 17 años trabajaron; de ellos, 9 de cada 10 se ocupan en actividades no permitidas, como puede ser el que no tengan la edad mínima (6 de cada 10) o en actividades peligrosas (4 de cada 10).


En Oaxaca hay más de cinco mil menores que se encuentran trabajando, señala un reporte del Centro de Atención al Niño de la Calle de Oaxaca (Canica).


De acuerdo con el organismo, en el Estado y por parte del gobierno no hay datos fidedignos que permitan conocer la condición real de los niños, niñas y adolescentes en situación de calle y que están trabajando.


Ni el DIF estatal o el Centro para el Desarrollo Integral del Niño y Adolescente (CEDNA) tienen datos actualizados, toda vez que las últimas estadísticas que se conocen son del 2013 y los casos de niños que trabajan en la calle no decrecen a la fecha.


Los menores desempeñan trabajos riesgosos vendiendo productos en cruceros, como limpiaparabrisas o estibadores; mientras que son blanco fácil de accidentes, desarrollo de enfermedades e incluso pueden ser sujetos de explotación sexual o cooptados por bandas delincuenciales.



La jornada de trabajo como estibador es de seis horas o más. FOTO: Emilio Morales


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