SAN MIGUEL TILQUIÁPAM, OCOTLÁN, Oax.-En este muncipio de Valles centrales, 9 de cada 10 pobladores viven en pobreza extrema, de acuerdo con los resultados de pobreza municipal del Consejo Nacional de Evaluacion de la Politica de Desarrollo Social (Coneval); en este lugar han sido inútiles el que las autoridades han buscado "adecentar" sus caminos, procurar el abastecimiento de agua potable y que la mayor parte de la población cuente con los servicios de salud y programas de desarrollo social,
El síndico municipal, Rafael Vásquez Moreno, reconoció que la mitad de la población ha migrado para buscar una alternativa que permita mejorar las condiciones económicas, el resto, vive del “milagro”, rogando a Dios que las lluvias provean agua a sus sembradíos y cuyas cosechas apenas alcanzan para el autoconsumo.
La poca actividad económica en el lugar se limita al transporte público – mototaxis y taxis colectivos- los que, según testigos, la mayoría pertenece a personas ajenas a la población; cuatro tiendas de abarrotes se disipan en el territorio con el mínimo de mercancía; un mercado municipal opera de 6 a 9 horas donde solo se expende pan, carne, verdura, fruta en pequeñas cantidades y tostadas que elaboran las mujeres del pueblo.
Las remesas provenientes de quienes se fueron al corte de tomate son la esperanza para muchas familias; en las calles y el campo de Tilquiápam se refleja la desolación, abandono y pobreza.
Es muy común ver a adolescentes cargando a sus pequeños, porque aquí comienzan a muy temprana edad su actividad sexual. FOTO: Jesús Santiago
COME EL QUE VA A LA ESCUELA Y EL QUE NO TAMBIÉN
A la poca esperanza de mejorar las condiciones de vida se suma otro hecho: aquí, a pesar de su relativa cercanía con la capital y la enorme necesidad que existe, hay costumbres, leyes no escritas que condenan a los adolescentes a iniciar una vida sexual y conyugal por la que abandonan la escuela, truncando aspiraciones mayores con anuencia de los padres.
“Eso es costumbre, en cada familia hay entre 5 y 7 hijos, los jóvenes se juntan muy pequeños, aquí si a los 18 años las muchachas no se han ido con un hombre les llaman quedadas, pocas personas entienden que las cosas no deben seguir siendo así”, dice el síndico.
Concientes de que la forma de educación para las nuevas generaciones no es la mejor, el funcionario municipal asegura que continuamente llaman al diálogo a las parejas para conciliar temas de violencia y a jóvenes para convencerlos que no dejen la escuela, pero lamentó que se enfrasquen en una lucha estéril, porque es en los hogares donde se gesta este problema.
Manos para trabajar
“Aquí la gente aplica un dicho: come el que va a la escuela y el que no va también; eso y el que las madres y padres sigan pensando que es mejor que los hijos les ayuden a que estudien, provoca un grave abandono a las aulas”, comenta el regidor de educación Romualdo Mendoza Vásquez.
Según registros oficiales, a la escuela primaria acuden 500 alumnos, en dos turnos; a la Telesecundaria asisten 150, al Jardín de Niños 100 y 80 adolescentes al Instituto de Estudios de Bachillerato de Oaxaca (IEEBO); lo grave, agregan, es que cada año son numerosas las deserciones.
Para saber
Población: 4 mil habitantes, de acuerdo a registros oficiales
Edad promedio de niñas que se embarazan por primera vez, 15 años (fuente: autoridad municipal)
Promedio de hijos por familia: 5
Nivel promedio de educación: 2 año primaria
Pobreza ¿atrapado y sin salida?
28 pesos 26 centavos, ingreso promedio mensual
53.79% habita vivienda de teja, lámina, palma, paja o madera
96% no dispone de regadera para bañarse
82% carecen de estufa o fogón con chimenea
Fuente: Encuesta Intercensal Inegi 2015
Embarazo o migración
“Cada ciclo escolar traemos estudiantes de otras comunidades al IEEBO, para no perder la matricula, pues nos piden mínimo el ingreso de 25 alumnos y nunca lo completamos, ahí cada ciclo por lo regular se van 10, de ellos, la mitad es por embarazo y el resto para migrar”, señaló Mendoza Vásquez.
Ejemplo del desinterés en la escuela son Juan y Pedro, el primero acaba de abandonar la primaria, dice que vende paletas y luego juega y compra cohetes, eso le hace feliz; el segundo, de 8 años, quiere seguir sus pasos; su madre lo apoya.
“Lamentablemente así son las mamás y papás aquí, solo encogen los hombros y aceptan sin más que los niños dejen la escuela, que las niñas se embaracen y que los jóvenes se pongan a beber, la gente que piensa distinto por eso se va, aquí no hay nada, ni dinero, ni trabajo”, refirió Ivonne Hernández, oriunda de Guadalajara y casada en Tilquiapam.
De acuerdo a las cifras del Coneval, difundidas a inicios de diciembre, poco más del 68% de la población de estado está en pobreza y, en un lustro, la cifra de pobres incrementó en 5.4%; en la entidad; en la entidad se ubican 10 de los 15 municipios en extrema pobreza del país, San Miguel Tilquiápam es uno de ellos.
Vivir pobre, ley no escrita
La pobreza convive con la televisión satelital. FOTO: Jesús Santiago
A sus 78 años de edad, Norberto Vásquez Ambrosio asegura que la pobreza en la zona siempre ha existido, no se explica porqué la gente de comunidades cercanas como Santa Catarina Minas y San Baltazar Chichicapam pueden organizarse, producir y generar el autoempleo.
Reprochó que sus paisanos que se van a trabajar al norte del país solo vuelvan para gastarse lo que ganaron y se vayan, en lugar, dijo, que pongan en práctica en su tierra lo que hacen para otros estados.
“Desde que tengo memoria hemos sido pobres, ya nos acostumbramos, sembramos maíz y frijol para comer y si nuestros hijos nos mandan dinero corremos con suerte, vivir con poco es una mala costumbre que parece que ya se hizo ley, somos tristemente candil de la calle”, puntualizó.
