VILLA DE ZAACHILA, Oaxaca.- Aunque las lluvias de agosto y septiembre pasados causaron un desastre en algunos cultivos, fueron benéficas para la producción de la jícama, porque el agua resulta fundamental para el periodo de formación y desarrollo de la raíz.
Pues si bien, la mayoría de las aproximadamente 60 hectáreas que se siembran en esta municipalidad cuentan con sistema de riego, el temporal termina por responder el requerimiento del líquido.
De hecho, esta planta herbácea es conocida como jícama de agua por la composición de su fruto, 90 por ciento de agua y el 10 por ciento restante de fibra.
“Llovió bastante bien y no nos fue tan mal”, describió el campesino Felipe Arenas Flores, uno de los más grandes productores de jícama en la Villa de Zaachila, conocido como “El Poblano”, por su origen.
Originaria de México
La jícama es una planta herbácea, cuyo uso principal es el consumo de la raíz tuberosa como hortaliza fresca. La jícama es originaria de México y América Central, donde se encuentra ampliamente distribuida; fue cultivada por la mayoría de las civilizaciones prehispánicas de México. El nombre de la jícama es derivado de la palabra náhuatl "Xicamatl" que significa "raíz acuosa de ombligo".
La jícama se come generalmente como fruta; por fuera tiene un parecido similar al nabo y está cubierta de una delgada cáscara de color café grisáceo; por dentro es blanca y tiene la textura crujiente de una papa cruda o de una pera; además, tiene un alto contenido de potasio y de vitamina C.
Las variedades
En esta municipalidad, se siembran las variedades criollas, conocidas como San Miguel y San Juan, así como las variedades mejoradas, denominadas Agua dulce y Cristal.
Ante esto, la producción que están alcanzando para la venta en los días previos a los festejos del Día de Muertos, ha sido mejor a la obtenida en los años anteriores.
“La sequía nos había pegado en los últimos años, pero afortunadamente ahora vinieron bien las lluvias. Cosechar un poco más es lo que espera uno con las lluvias ”, asentó.
Sin embargo, las plantaciones han sufrido afectaciones en los últimos días, debido a la presencia de neblina ocasionada por la atmósfera fría de los últimos días.
“Eso nos está fregando ahora; se está secando la hoja y la fruta ya no crece más”, anotó.
Desenterrando la fruta. FOTO: Román Carlos
A pesar de esto, la comercialización de su producción de alrededor de 20 toneladas prácticamente está garantizada con todo y hojas en el Mercado de Abasto Margarita Maza, ubicado en la ciudad de Oaxaca, porque se usa para adornar el altar junto con la caña de azúcar.
“Ya tengo dónde vender, espero sacar unas 50 toneladas. Se está pagando a buen precio, a 350 pesos el costal”, señaló.
De esta manera, podrá recuperar la inversión y obtener una ganancia para mantener a la familia.
“Gracias a Dios, no me puedo quejar; pero todo depende de que uno le eche ganas, porque está crítica la cosa en estos tiempos”, apuntó.
Un pequeño ayuda también en la faena. FOTO: Román Carlos
Los reyes de la jícama
VILLA DE ZAACHILA, Oaxaca.- Don Felipe Arenas Flores llegó a este municipio hace unos 30 años de su natal Tecamachalco, Puebla, invitado por su hermano Luis, quien ya tenía un tiempo por estas tierras.
Primeramente, sembraron tomate, miltomate y chile de agua, pero por el poco rendimiento optaron por la jícama. Con el paso del tiempo, se han convertido en los “reyes de la jícama”, ante el gran volumen de producción que cosechan año con año. Pero no solamente siembran en la Villa de Zaachila, sino también en La Ciénega Zimatlán, San Pablo Huixtepec y en Zimatlán de Álvarez.
Ninguno de los dos estudió, porque sus padres, campesinos también como ellos, no pudieron enviarlos a la escuela, pero saben hacer operaciones matemáticas.
Los “poblanos”, como son conocidos por los Valles Centrales, están casados con las hermanas Martha y Felipa González Reyes.
La cosecha, tarea de todos en la familia. FOTO: Román Carlos
