Lo que se dé a los niños, los niños darán a la sociedad”: Karl A. Meninger
Conocer la vida de los jóvenes pobladores de la Dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes (DEMA), invita a la reflexión y discernimiento respecto a quién puede ser más culpable de un delito: ellos como infractores, o las condiciones de vida que enfrentaron durante sus primeros años.
Violaciones simples y tumultuarias, secuestros, homicidios y hasta un parricidio, son los delitos por los que la población juvenil del DEMA se encuentra sujeta a procedimiento penal y por las que pasan hasta 5 años en el encierro; en todos los casos, hay tras de sí una historia de vida llena de violencia, familias disfuncionales y mucha pobreza.
Una separación dolorosa
Emita busca una alternativa para generar recursos que le permitan ayudar a sus hermanitos. FOTO: Javier Jarquín
“Todos fuimos culpables, mi familia por confiar y la persona que abusó de nuestra necesidad; quiero salir, trabajar, ayudar a mis padres y un día, si Dios me ayuda, volver a reunir a mi familia”, dice Emita, de 17 años y quien desde hace 14 meses forma parte de las personas adolescentes que viven en el DEMA.
Cuenta que previo a su detención, su hermana mayor había enviudado y se vieron en la necesidad de devolver la casa que rentaban; debido a los gastos del sepelio de su cuñado, aceptaron la invitación de un “amigo”, que les prestó una vivienda en San Martín Mexicápam, sin imaginar que detendrían a casi toda la familia, acusada de ser parte de una banda de secuestradores.
Su hermana y ella fueron trasladadas al DEMA; sus dos hermanos pequeños entregados, junto con su sobrina, a los abuelos; su madre fue recluida en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Tanivet y su padre, en el de Etla; a Emita le falta un año y 6 meses aproximadamente para su liberación; mientras, se prepara para, una vez afuera, hacerse cargo de sus hermanos y ayudar a quienes sigan encerrados.
Construyen un futuro digno
Son 48 Adolescentes Privados de su Libertad (APL) –4 mujeres y 44 varones- los que habitan el DEMA, quienes dicen haber aprendido la lección; por ello, se preparan para construir una vida digna para cuando salgan de ahí.
Diversas son las opciones que los APL tienen para aprender oficios y ganarse unas monedas como parte de la beca que obtienen por la venta de los productos, dinero que es administrado por la Dirección del lugar.
La panadería del DEMA está al alcance de la sociedad que desee comprar sus productos. FOTO: Javier Jarquín
Como parte de las actividades de formación, 22 jóvenes cursan el bachillerato, 10 la secundaria y 8 la primaria; tres están escogiendo profesión en línea y 5 están en proceso de inscripción; su deseo de superación es evidente y su entusiasmo por lograrlo se advierte, tras un velo de tristeza que no pueden evitar; adentro, dicen, hay aprendizaje y paz, pero todo eso lo cambiarían por su libertad; la lección, aseguran, ya está aprendida.
Doña Juanita, la abuelita del DEMA
Con varias décadas al servicio del DEMA, Juanita Coello ha visto pasar a cientos de adolescentes que por razones diversas llegan a ese espacio; sus historias de vida han sido escuchadas por ella, quien a su vez ha servido de consejera y amiga de los niños infractores.
“La única razón por la que los jóvenes llegan aquí, es porque sus núcleos familiares estuvieron rotos, porque la formación no fue la correcta y porque no hubo quien les diera orientación y amor; sin eso no pueden ofrecer nada bueno a la sociedad, aquí se reforman y mi gran satisfacción es encontrar ahora a muchos jóvenes con vidas mejores”, dice Juanita.
Fortalecen acciones para la reinserción
Hoy, los menores infractores aprenden los valores que no recibieron en sus hogares y que provocaron que sean infractores. FOTO: Javier Jarquín
Para la Secretaría de Seguridad Pública, el trabajo para la reinserción de los APL requiere más que inversión; se trata de que las y los jóvenes sientan el respaldo y respeto a su condición de seres humanos, en ello se enfoca la tarea que se realiza en el DEMA, asegura su director José Carlos Cervantes Azcona.
Informó que para lograrlo refuerzan las acciones operativas, académicas, médicas y de mejora a las instalaciones, pero especialmente impulsan la capacitación y reintegración familiar.
