Arrancó la actividad del Torneo Apertura 2026 de la Liga MX y la nostalgia se apoderó de las gradas del Estadio Victoria. Sin embargo, en el futbol mexicano no hay espacio para los cuentos de hadas.
Los Potros de Hierro del Atlante vivieron un auténtico infierno en su tan ansiado regreso a la Primera División, luego de que el Necaxa les arrebatara el triunfo de las manos para imponerse 2-1 con una voltereta de alarido en los minutos finales.
El partido tuvo tintes dramáticos, dignos del inicio de una nueva campaña. Durante la primera mitad, el nerviosismo de los azulgranas fue evidente, pero lograron mantener el cero ante unos Rayos que no encontraban la brújula frente a su gente.
Apenas arrancando el complemento, al minuto 47, la afición atlantista estalló en júbilo. Eugenio Pizzuto se vistió de héroe momentáneo al mandar guardar el esférico y firmar el primer tanto del Atlante en su nueva etapa en el Máximo Circuito.
Parecía que los Potros cabalgaban seguros hacia sus primeros tres puntos, pero el Necaxa despertó, ajustó líneas y comenzó a meter atrás a un Atlante que pagó caro el derecho de piso.
La presión rojiblanca surtió efecto en la recta final del partido, al 81', el empate desde los once pasos, tras una infracción dentro del área azulgrana fue sancionada con la pena máxima. Julián Carranza tomó el balón con sangre fría y, desde el manchón penal, fusiló al arquero para poner el 1-1 que revivía al Estadio Victoria.
Al 90+3' llegó la estocada final, cuando parecía que ambos equipos se dividirían las unidades, apareció el canterano Miguel Misael Pedroza en el tiempo de compensación.
Con el reloj agonizando, Pedroza encontró un resquicio y selló el 2-1 definitivo, desatando la locura total en Aguascalientes y consumando la tragedia de los visitantes.
