En un partido no apto para cardíacos, la Selección de Egipto logró su anhelado boleto a los Octavos de Final de la Copa del Mundo 2026. Los Faraones vencieron 4-2 en una agónica tanda de penales a su similar de Australia, luego de unos agotadores 120 minutos donde ambos equipos se dejaron el alma para un empate 1-1.
El equipo africano apeló al temple y a la sangre fría desde los once pasos para mandar a casa a unos Socceroos que vendieron carísima la eliminación en territorio texano.
UN CHOQUE DE TRINCHERAS
El partido disputado en Dallas fue una auténtica batalla campal en el mediocampo. Durante los 90 minutos reglamentarios, el 1-1 en el marcador reflejó a la perfección lo trabado y parejo del encuentro.
Australia apostó por su clásico juego físico, buscando el choque, el trazo largo y el peligro en táctica fija.
Por su parte, los egipcios intentaron hacer daño con latigazos a velocidad y desbordes por las bandas, pero se toparon con una muralla amarilla bien ordenada.
Tras el silbatazo del árbitro que marcó el final del tiempo regular, la paridad era inquebrantable. Y se fueron al alargue.
En los tiempos extras, el calor y el trajín del partido hicieron mella en ambos planteles. Las piernas pesaban toneladas, las imprecisiones comenzaron a ser la constante y el miedo a cometer el error que costara el boleto a casa provocó que ninguno lograra definir. Se cerraron las cortinas en la prórroga y no quedó de otra que la definición en penales.
CONSAGRACIÓN DESDE EL MANCHÓN PDENAL
Llegó la hora de la verdad. Ahí, bajo la presión asfixiante de un estadio a reventar y con los ojos del mundo encima, los cobradores egipcios mostraron nervios de auténtico acero.
Con ejecuciones quirúrgicas, Egipto estuvo implacable y no perdonó. En contraste, a los australianos les falló la mira en el momento crucial. El 4-2 definitivo en la tanda de vida o muerte.
Con este resultado, Egipto se instala entre los 16 mejores del planeta y sigue escribiendo su propia epopeya en esta justa mundialista de 2026.
Del otro lado de la moneda, Australia empaca las maletas con un sabor amargo, pero con la frente en alto tras dejarlo absolutamente todo en la cancha de Dallas.
