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La Guelaguetza 2026 ya comenzó a latir en las calles de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

El asfalto del Centro Histórico de Oaxaca volvió a crujir bajo el ritmo de los huaraches y el peso de la tradición. Como cada año, el Primer Convite no solo anunció la llegada de la Guelaguetza 2026; transformó la ciudad en un lienzo vivo donde la música, la danza y la alegría de los pueblos se adueñaron por completo de las calles capitalinas. Las Fiestas de Julio han comenzado, y con ellas, el recordatorio de que esta tierra se mueve al compás de su propia historia.

La travesía mística tuvo su origen en el emblemático Acueducto del Barrio de Xochimilco. Desde ahí, el aire comenzó a poblarse con las notas de los metales y el crujir de las faldas floridas. Las delegaciones de Villa de Zaachila, Tlacolula de Matamoros, Ocotlán de Morelos, y la brisa costeña traída por Zipolite y Puerto Escondido, avanzaron con el orgullo a flor de piel. Al frente del contingente, las infaltables Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina guiaban los pasos de una marea humana que contagiaba su entusiasmo a cada espectador apostado en las banquetas.

La voz de la identidad resonó con fuerza durante la jornada inaugural: "Nuestra identidad es motivo de orgullo, no de vergüenza", se escuchó en un emotivo llamado a respetar las costumbres y a sentir un amor profundo por esta fiesta que hermana a las comunidades. Era la proclama de un pueblo que se sabe poseedor de una belleza inagotable, un recordatorio de que este encuentro es, en esencia, una forma de prolongar el primer encantamiento de una tierra repleta de magia.

El torrente de colores y sones desembocó finalmente en la Plaza de la Danza, un escenario natural que abrazó la continuación del festejo. Ahí, las y los asistentes se envolvieron en la mística de un ritual de bienvenida, musicalizado por el eco ancestral de la tradicional chirimía. La compañía folclórica Ritmo de mi Raza encendió los ánimos con su presentación dancística, abriendo paso al relevo generacional con los acordes de la Banda Infantil y Juvenil El Almendro. Para el cierre, los ritmos contemporáneos de Cumbia Sae rompieron las barreras entre el escenario y el público, convirtiendo la plaza en una gran pista de baile y convivencia.

Entre sones, jarabes y el júbilo de miles de almas, Oaxaca abrió el telón de su mes más sagrado. Las Fiestas de Julio ya están aquí: un tiempo idóneo para celebrar la generosidad, la diversidad y el patrimonio vivo que resguardan con celo las 16 culturas de los pueblos in

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