Los jóvenes hoy necesitan ver testimonios de personas que vivan la vida y que los muestren con serenidad y alegría, que les indiquen aquellos ideales por los que merece la pena luchar y sacrificarse, afirmó el obispo de la Prelatura Mixe de María Auxiliadora, Salvador Murguía Villalobos.
“Cierto que todos cometemos errores y somos pecadores, pero ninguno pide a un padre de familia, a un amigo o amiga o tal vez a una maestra o un profesor ser el punto de llegada, sino tan sólo un punto de partida, una mano que muestre el camino”, añadió.
En una exhortación, el pastor religioso sostuvo que el problema es que frecuentemente la mano no apunta en la dirección correcta, y cuando lo hace, no consigue comunicar a los jóvenes la dirección señalada.
“Ser testimonios es mirar con pasión a los jóvenes de hoy, escucharlos, no desanimarlos, descubrir en ellos aquella vocación a la que han sido llamados y el Evangelio dice ‘para que tengan vida y una vida en abundancia’”, agregó.
Subrayó que el escritor italiano y activista, Ernesto Olivero quien trabaja ordinariamente con jóvenes en situaciones extremas ha fundado un lugar para congregar y ayudar a jóvenes, llamado “El arsenal de la paz”.
“Él escribe esto que nos puede ayudar a reflexionar, para ayudar a un joven estamos dispuestos a jugarnos todo, no nuestro ideal, pero sí nuestras ideas, todas ellas”, anotó.
Además, destacó que insta a recuperar y a encontrar a un joven, vendiendo todas sus pertenencias y estar dispuestos a ir desde una parte del mundo a la otra.
“Para escuchar a un joven estamos dispuestos a buscar con él ideas nuevas. Para amar a un joven Estamos dispuestos a dar la vida”, señaló.
