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Salir con "orgullo" en Oaxaca aún puede costar la vida

Oaxaca, entre los estados más peligrosos para la diversidad sexual.
Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Alexandra Zolorio

Cada 17 de mayo, el mundo recuerda el día en que la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. La fecha, convertida en el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, suele llenarse de marchas, banderas y discursos sobre inclusión.

En Oaxaca, sin embargo, la conmemoración llega marcada por otra realidad: la violencia, la discriminación y la impunidad que siguen golpeando a las personas de la diversidad sexual.

Aunque el estado es reconocido internacionalmente por la visibilidad histórica de la comunidad muxe en el Istmo de Tehuantepec y por su riqueza cultural ligada a las identidades diversas, colectivos y observatorios civiles advierten que Oaxaca continúa siendo uno de los territorios más peligrosos para la población LGBTQ+ en México.

Crímenes de odio que no se detienen

Los registros de organizaciones civiles revelan un panorama alarmante. Durante 2025, colectivos de diversidad sexual documentaron al menos siete asesinatos relacionados con presuntos crímenes de odio en Oaxaca, varios de ellos dirigidos contra mujeres trans y personas muxes.

El inicio del año pasado encendió las alertas desde las primeras semanas, luego de que se reportaran dos homicidios vinculados con violencia por prejuicio, entre ellos el asesinato de una persona muxe de 31 años.

Para agrupaciones como EDUCA Oaxaca y la Fundación Arcoíris, el problema no solo es la violencia letal, sino la falta de respuestas institucionales. Activistas aseguran que muchas investigaciones terminan clasificadas como “crímenes pasionales” o delitos comunes, sin aplicar protocolos especializados en violencia por orientación sexual o identidad de género.

El Istmo, Valles Centrales y la Costa: focos rojos

La violencia no ocurre de manera aislada. Organizaciones civiles identifican al menos tres regiones críticas dentro del estado.

En el Istmo de Tehuantepec, donde históricamente la identidad muxe ha sido reconocida culturalmente, colectivos reportan un aumento de agresiones vinculadas con intolerancia y presencia del crimen organizado.

En los Valles Centrales, especialmente en Oaxaca de Juárez y su zona metropolitana, predominan las denuncias por acoso callejero, agresiones físicas y discriminación en espacios públicos, comercios y transporte.

Mientras tanto, en municipios turísticos de la Costa como Zipolite y Huatulco, las denuncias apuntan hacia hostigamiento policial y actos discriminatorios en establecimientos de servicios.

La discriminación cotidiana empuja al exilio interno

Detrás de las cifras de violencia extrema existe otra realidad menos visible, pero igual de profunda: la exclusión diaria.

Datos de organizaciones civiles y estudios universitarios revelan que más de un tercio de las personas LGBTQ+ en Oaxaca asegura haber sufrido discriminación laboral, escolar o agresiones en espacios públicos.

La bifobia y homofobia también impactan dentro de los hogares. Colectivos reportan expulsiones familiares, violencia psicológica e incluso intentos de “corregir” la orientación sexual o identidad de género de jóvenes, situación que provoca migración interna hacia Oaxaca de Juárez o la Ciudad de México.

En el ámbito laboral, la exclusión sigue siendo constante. Activistas señalan que muchas personas trans enfrentan despidos, negación de prestaciones o rechazo laboral, obligándolas a incorporarse al comercio informal para sobrevivir.

La cifra negra y el reclamo contra las autoridades

Uno de los principales reclamos de la comunidad LGBTQ+ en Oaxaca es el subregistro de agresiones.

Hasta mayo de 2026, organizaciones civiles denuncian que no existen cifras oficiales actualizadas sobre crímenes de odio en la entidad, mientras numerosas carpetas de investigación permanecen bajo reserva o avanzan lentamente.

La situación se agrava en los casos de transfeminicidios, donde activistas acusan que las víctimas continúan siendo registradas con nombres asignados al nacer, invisibilizando su identidad de género en documentos oficiales.

Para colectivos de diversidad sexual, esta práctica borra estadísticamente la violencia transfóbica y contribuye a la impunidad.

Protestas y exigencias llegan al Senado

Ante la falta de respuestas estatales, organizaciones oaxaqueñas trasladaron este año sus exigencias a instancias federales.

Colectivos como Movimiento LGBT+ Oaxaca, Nguiu y Personas Sexodisidentes del Istmo, así como agrupaciones de la Costa y los Valles Centrales, sostuvieron reuniones y protestas ante el Senado para denunciar el freno a presupuestos destinados a programas contra la discriminación y fiscalías especializadas.

También denunciaron simulaciones políticas en procesos electorales recientes, donde personas ajenas a la diversidad sexual presuntamente se habrían autoadscrito falsamente como integrantes de la comunidad LGBTQ+ para acceder a candidaturas reservadas por acciones afirmativas.

Orgullo en medio de la resistencia

Treinta y seis años después de que la OMS retirara la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, en Oaxaca la población LGBTQ+ sigue enfrentando agresiones, discriminación y miedo.

En este 17 de mayo, las banderas arcoíris vuelven a ocupar las calles del estado. Pero detrás de los colores permanece una exigencia que continúa sin resolverse: vivir con libertad y orgullo sin que eso signifique poner la vida en riesgo.

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