Por Redacción NOTICIAS
Un estudio geológico reciente ha encendido las alertas en la comunidad científica internacional tras revelar que el fondo marino del noroeste del océano Pacífico atraviesa un proceso activo de fracturación tectónica. La investigación, desarrollada por el proyecto CASIE21 del Experimento de Imágenes Sísmicas de Cascadia y publicada en la revista Science Advances, confirma que las placas de Juan de Fuca y Explorer están sufriendo un proceso de desintegración progresiva bajo la placa norteamericana, en una zona considerada clave para la dinámica geológica de la región.
De acuerdo con los investigadores, el fenómeno no ocurre de manera abrupta, sino mediante una fragmentación gradual que da origen a microplacas y nuevos límites tectónicos. El geólogo Brandon Shuck explicó que las imágenes sísmicas muestran una falla activa de decenas de kilómetros que se está propagando lentamente, como si la corteza terrestre se “deshilachara” con el tiempo. Aunque el proceso podría asociarse a eventos sísmicos en escalas geológicas, los expertos aclaran que su evolución es extremadamente lenta, medida en millones de años, lo que reduce cualquier impacto inmediato en forma de grandes terremotos o tsunamis.
El estudio también aporta evidencia sobre el ciclo de vida de las zonas de subducción, donde una placa oceánica se introduce bajo otra hasta fragmentarse por completo. En este caso, la interacción entre la dorsal oceánica y la fosa de Cascadia estaría acelerando la ruptura de la placa. Especialistas como Suzanne Carbotte destacan que, aunque ya se conocían procesos similares de debilitamiento tectónico, esta es la primera vez que se observa con tal nivel de detalle la transición activa hacia la desaparición de una zona de subducción.
Los científicos subrayan que, si bien el hallazgo no modifica de inmediato los riesgos sísmicos en el noroeste del Pacífico, sí aporta información crucial para entender la evolución de la corteza terrestre. La fragmentación observada se asemeja a procesos antiguos que dieron forma a otras regiones del planeta, lo que permite reconstruir cómo se forman y desaparecen los sistemas tectónicos a lo largo del tiempo geológico.
